viernes, 24 de junio de 2011

Capitulo dieciséis "Identidades"

La cena continuó normalmente y llegué a conocer más a la familia de mi novio. Yo estaba sentada al lado de Gonzalo que me tocaba la pierna a cada rato y de vez en cuando tenía que gritar ya que me daba muchas cosquillas. Federico que estaba a mi otro lado me miraba como si estuviera loca.
Sofía y Lautaro se miraron de una manera muy especial toda la noche y al finalizar la cena cuando todos los “adultos” se fueron al quincho a tomar algo quedamos solamente Juli, Lautaro, Sofía, Gonzalo y yo.
-          ¿Vos sos Sofi McDonnell no? – Ella abrió los ojos sorprendidísima.
-          ¿Eh? Si, ¿Cómo sabés?
-          Sos amiga de Mia, para no saberlo
-          ¿Cómo conocés a Mia? – Preguntó ella. Juli estaba desconcertada y Gonza, atónito.
-          ¿Vos sos amiga de Mia? – Pregunté casi gritando
-          EH, LOCO ¿QUE LES HISO MIA?
-          Nada, están celosos porque es mi novia. – Gonzalo estalló en risas y Lautaro lo miró con desprecio entonces se calló.
-          Mia… ¿Tu novia? Seguí soñando nomás. – Él agachó la cabeza y Juli le dio un afectuoso apretón en el brazo. – Fa, me voy. – Dijo y subió las escaleras caminando rápidamente.
-          Que rara – Dijo Gonzalo cuando ella no pudo escucharnos.
-          Pero es amiga de Mia
-          Sh, callate Lautaro  – Dijo Gonza y a mi se me escapó una carcajada.
-          ¿Mia era la que hizo cornuda a Euge? – Preguntó Juli
-          ¿Cornuda? ¿A quien? ¿Con quien? – Preguntó Lautaro desaforado.
-          Jajajajaja, la idiotez viene de familia – Gonzalo me dio un golpe afectuoso en el brazo y Juli rió.
-          Eu, callense ustedes también. Lau, ¿Creías que Mia era una botinera principiante que trataba de llegar a mi? No, no pierde el tiempo, jajajaja
-          ¿Con quien?
-          Fer
-          ¿Nano? – Gonzalo asintió y él me miró directamente a mí. – Decías la verdad.
-          Estaba enojada Lauti. – Él asintió
-          Gracias igual
-          ¿Estás decepcionado? – Preguntó Gonza y se sentó a su lado
-          Si, más o menos, que se yo. Yo creí que me quería enserio.
-          ¿Sabés que podes hacer? Podés venir con nosotros al boli esta noche
-          ¡Si! ¡Y la voy a invitar a Jenny! – Yo sonreí y Gonzalo hizo lo mismo.
-          Siempre yo metiendo la pata, jajajaja. – Admitió Juli.
Nos quedamos un rato hablando en el comedor hasta que llegó Cande y Martín.
-          Guau, Demichelis. – Dijo Juli en ese momento. Y al cabo de un rato llegaron Fer y Euge
-          Tengo re buenas noticias mi amor, no sabés
-          ¿Qué? – Preguntó Euge. Fer lo miró a Gonza y él miró el techo
-          ¡La hermanita de Román es amiga de tu mejor amiga! – Ella me miró desconcertada.
-          ¿O sea?
-          Que la hermana de Román es amiga de Mia – Fernando abrió los ojos, sorprendido y Euge lo miró de reojo
-          ¿Lo sabías? – Él asintió y miró al suelo. A Gonzalo se le escapó una carcajada y Euge lo miró con severidad. Yo me quedé sorprendida sin pronunciar una palabra y Juli también. Lautaro miraba con cara de no entender nada y Cande y Martín hacían la suya en el sillón. - ¿Sos estúpido? Y ¿Así me lo decís? – Fernando volvió a agachar la cabeza y Euge salió por la puerta trasera de la cocina, él la siguió y desaparecieron de la escena.
-          Que buena amiga que sos – Comentó Gonzalo con tono irónico.
-          Ai, que idiota, yo se lo dije bien – Dije cruzándome de brazos
-          Aparte, si no se lo cuenta ella ¿Quién se lo va a contar? – Me defendió Juli
-          Bueno, ahora, ¿alguien me explica que mierda pasa con Mia? – Preguntó Lautaro enojado
-          Okey, okey, tranquilo – Dije – Mia es una mina que en realidad no sabemos que busca, pero intenta conocer a los jugadores y para nosotras… ser botinera, los quiere conocer de cualquier forma y no creo que lo que busque sea amor…
-          ¿Y vos que sabés? – Preguntó Sofía que recién había vuelto a entrar al comedor y todos giraron hacia ella - ¿Vos que sabes que es lo que quiere y no quiere ella?
-          Ella nos quiere arruinar la vida Sofía, vos sos la que no sabes
-          Yo soy su mejor amiga mira si no voy a saber, estúpida. – Respondió haciéndose la superada
-          Ah bueeeeeeeeeno – Dije, totalmente descontrolada por el enojo. Gonzalo me agarró de mi brazo para que no me acerque más a ella.
-          No te metas con mis amigas, nena. Si te metes con ellas te metes conmigo. – En ese momento entraron todos los demás que se habían ido y la vieron desafiándome de esa manera.
-          ¿Qué pasa acá? – Preguntó mamá desconcertada
-          ¿Esas son formas de dirigirte a tu familia, Sofía? – Preguntó Emilia, enojada. Nancy miró a Gonzalo y él sacudió la cabeza.
-          ¡Esta tarada no es mi familia! ¡Es una estúpida que odia a mis amigas y las trata de gatos y con mis amigas no se jode!
-          Ai, nada que ver tarada – Dijo Juli. Supuse que le salió del alma porque rápidamente se tapó la boca. Ella arqueó una ceja.
-          Vos no te metas nena. - Respondió
-          Sofía ¡No trates así a las chicas! Subí que vamos a hablar, esa no es manera de hablarle a la gente. – Ella hizo una mueca y siguió a su mamá que subió la escalera enojada. Todos se quedaron callados, incómodos. En ese momento entraron Federico y Nicolás con sus hijos riendo y al vernos a todos en ese estado se quedaron callados y pusieron caras de terror.
-          ¿Pasó algo? – Preguntó Fede
-          Vayamos a dar una vuelta, ¿Tienen ganas? – Propuso Cande que se dio cuenta de la situación.
-          ¡SIIIIIIIIIIIII! – Gritaron los nenes corriendo a la puerta mientras todos los demás los seguían excepto mamá y Román.
-          Alguien me debe una explicación – Amenazó Román y Gonzalo puso cara de horror. - ¿Qué pasó?
-          Que te explique ella. – Dije y me crucé de brazos. Gonza puso su mano sobre mi hombro y Lauti rodeó con su brazo a Juli que se acercó más a él.
-          ¿Problemas de polleras? – Preguntó mi padrastro bromeando.
-          Algo así, pero tu hermana es la que se quiere meter en mis polleras, Jajajajaja – Contestó Gonzalo siguiéndole el juego. Román abrió sus ojos sorprendido.
-          ¿Sofía? – Todos asentimos al mismo tiempo como si él fuera una maestra que estuviera dando una lección entonces comenzamos a reír sin parar. Román también rió pero mamá se quedó seria – Voy a ver que pasó – Dijo y mamá subió tras él. Nosotros volvimos a estallar en carcajadas, parecíamos un conjunto de nenes riendo.
-          Bueno, yo me voy a llamar a Jenny, igual Jajajajaja.
Después de un rato bajaron todos excepto Sofía que quedó encerrada en su cuarto, nosotros estábamos todos listos para irnos y mamá y Román no habían dicho nada. Estábamos por irnos, afuera, cuando llegaron Anto y Mati en moto.
-          Pibes – Dijo Mati guiñando el ojo y nos miró a todos - ¿Juli? – Anto abrió los ojos como platos y en ese momento comenzó a sonar el celular de Gonza, como si fuera a propósito, con la canción Mujer yo te amo de Mc Caco
Mujer, yo te amo, quiero que vuelvas a mi lado,
Por favor, no tengas miedo porque los dos nos queremos
Este amor que compartimos es bello y es tan lindo
Por favor, no tengas miedo porque los dos nos queremos
Sin querer, me enamoré, me ilusioné
 Ese corazón, no romperé, lo cuidaré, lo protegeré, mi amor, te quiero a ti ♫

lunes, 20 de junio de 2011

Capitulo quince "Ella"

Cuando llegué en taxi, el avión ya estaba en la base, pero los pasajeros aún no habían descendido. Yo me paré sobre un banco y buscaba ansiosa caras conocidas que seguramente no encontraría porque no conocía a la familia de Román, solamente esperaba ver a Juli. Me puse a buscar en mi morral mis lentes de sol y cuando los encontré, me los puse y volví a alzar la cabeza, en ese momento es cuando la vi, tan hermosa como siempre, venía acompañado de una pareja de adultos que aparentaban unos 70 años cada uno y de una chica que aparentaba unos 20 años.
-          ¡JUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUULIIIIIIIIIIIIIIIIII!
-          ¡MAAAAAAAAAAAAAAAAAAAALEEEEEEEEEEEEEEEEE! – Corrimos las dos al encuentro de la otra y nos abrazamos fuertemente. No la había visto hacía casi un año, desde las vacaciones de invierno del año pasado. – Te extrañé mucho mi amor.
-          ¡Y yo ni te cuento!
Saludé a la mujer que se presentó como Emilia y al hombre, Antonio. La chica que los acompañaba parecía conocer a Juli aunque yo no tenía idea de quien era. Se presentó como Sofía. La mamá de Román era muy parecida a él, con los rasgos bien marcados y esa cara abierta, además de los grandes ojos verdes que los caracterizaban. Antonio tenía más aspecto a anciano, tenía el pelo completamente blanco en la corona y un reluciente huevo encima de su cabeza, tenía ojos más bien celestes y pómulos sobresalientes. Sofía tenía cara en forma de corazón, pequeña y su pelo era parecido al mío solamente que más largo y algo más lacio. Era extremadamente delgada y tenía algunas curvas.
-          Allá nos está esperando un taxi, ¿Vamos? – Todos me siguieron y Sofía seguía con la vista fija en su celular, ya comenzaba a parecerme extraña.
Durante el viaje hablamos con Juli, los padres de Román y el taxista sobre el clima y los lugares más conocidos de España. Cuando llegamos a casa, nos recibió Román en el living.
-          ¡Mamá! – Saludó dándole un abrazo a Emilia
-          Ai, hijito, ¡Estás gigante! Y… ¡Que casa gigante! – Él rió y luego saludó a su papá con un abrazo y a Sofía. – Entonces… ¿Dónde está mi nuera?
-          Tu nuera, está trabajando. – Yo sonreí a Juli y ella me siguió hasta mi habitación.
-          Ai, Julieta, Julieta, Julieta… - Dije cuando estuvimos solas en mi habitación, ella me miró desconcertada. - ¡TENÉS QUE CONTARME MUCHAS COSAS!
-          Ai, si Male, pero ¡Vos también!
-          Primero vos.
-          Estoy con Lucas, ya lo sabés, vos tenés algo más interesanteeee – Dijo agitando las cejas.
-          ¿Yo? ¿Por qué?
-          Lo hiciste
-          ¿Lo hice?
-          Si, con Gonza
-          AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAI, SIIIIIIIIII - Recordé y comencé a reír a carcajadas por como lo dijo Juli
-          No entiendo que tiene de gracioso – Dijo ella tratando de mantenerse seria.
-          Jajajajaja, no, nada, me dio risa como lo dijiste. Pero escuchá, vos también sabías eso, no es ninguna novedad.
-          Ai, Male…
-          No se habla más del tema – La interrumpí
-          Bueno, bueno
-          Ah, pará, a todo esto… ¿Quién es Sofía?
-          Sofía… - Repitió pensando. - ¡AH! ¡SOFÍA!
-          ¡No grites estúpida!
-          Buenuuu, jajajaja. Que se yo quien es, una pariente de Román supongo.
-          La hermana no, es muy chica para ser la hermana… Y la prima… que se yo, ¡Quiero saber quien es!
-          ¿Para que?
-          Y porque si… ¡Tengo una desconocida en casa!
-          Ai, Malena, los papás de Román también son desconocidos para vos
-          Pero…
-          Pero no son una amenaza
-          ¿Una amenaza?
-          Si, con Gonza.
-          AAAi, Malena, Malena, Malena, seguís siendo la misma desconfiada insegura de siempre.
-          ¡Ai Julieta! Pero bueno… en realidad… si, tenés razón, que se yo.
-          Odias que te digan la verdad Mal… ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! ¡NO CAMBIASTE NADA! – Dijo y vino a abrazarme. Yo fui hasta mi Netbook y puse la canción We don’t speak americano que se escuchaba cuando salíamos juntas en Argentina. A Juli se le iluminó la cara. - ¿Eso quiere decir algo?
-          Todo. – Dije y nos pusimos a bailar como en los viejos tiempos.

Cuando bajé las escaleras estaba mamá supervisando que todo estuviera bien en el comedor, los padres de Román todavía no la habían visto porque apenas llegaron se fueron a dar un paseo y habían vuelto cuando mamá aun se estaba bañando.
-          Mal, ¿Cómo estoy?
-          Divina mamá, tranquilizate. Estás hermosa. – Y no mentía. Mamá se había puesto un vestido color azul más tirando a celeste con los hombros caídos, lo que hacía resaltar sus ojos, y una divina gargantilla plateada haciendo juego con los aros y los zapatos. Se había recogido el pelo por recomendación mía y lucía súper elegante. – Le vas a caer bien a los papás de Román, estoy segura. – Dije mientras repasaba el delineado de mis ojos
-          Muchas gracias hija. No te repases el delineado, ya está bastante negro. – Siempre la misma cuida ella. Yo me había puesto un vestido color rojo hasta arriba de las rodillas con algunas piedras en la delantera con unos zapatos abiertos color champagne. Me planché el pelo y me lo dejé completamente suelto. Mamá caminaba de un lado para otro como si tuviera hormigas en los zapatos
-          Patri, tranquila, va a estar todo bien. – Aseguró Julieta que acababa de bajar.
-          Gracias Juli, pero estoy muy nerviosa.
-          Me pasaba lo mismo cuando conocí a los papás de Rodrigo, estaba muy nerviosa, pero al final salió todo bien y en realidad lo que miran las personas es lo interior, las cosas que piensan, no si estás linda o fea.
-          Oh, que lindo lo que decís.
-          Gracias. – Dijo Juli sonriendo.
-          Es que vino en una nave espacial con ovnis ella, no vino en avión, le lavaron la cabeza por eso ahora dice cosas lindas
-          ¡Malena! – Me retó mamá y Juli comenzó a reír sin parar.
En ese momento bajó Sofía, con un vestido color rosa princesa con un moño debajo del busto y bordes negros con unos zapatos negros de taco chino. Mamá se adelantó de nosotras y se presentó amablemente ante Sofía que solamente dijo hola y volvió a fijar la mirada en su celular. Yo no podía contener la risa entonces fui a la cocina y estallé en carcajadas.
-          ¿Qué es lo gracioso Malena?
-          Es una antipática mamá jajajajajajajajajaja
-          Pero es tu familia desde ahora.
-          ¿Qué es de Román?
-          La hermana
-          ¿Esa es mi tía?
-          Si, Malena, es un tema complicado. – Yo fruncí los labios y enarqué una ceja.
-          Malenaaaaaaaa… Comportate, es lo único que te pido. Nancy y Jorge ya deben estar por llegar
-          Si, y también Lautaro, Nicolás y su esposa y Fede, su esposa y su hijo
-          Si, todos, asique más razones para comportarte
-          Ai, mamá, no soy más una nenita – Dije y volví al living donde estaba Juli sentada en el sillón hablando por teléfono, seguramente con Lucas.
-          Bueno. Te dejo Lu, un beso… si, yo también te quiero mucho. Chau, chau. – Contestó al teléfono y cortó.
-          ¿Todo bien?
-          Si, yo si. ¿Y vos? ¿Sofía?
-          Bien, Gonza ya debe estar por llegar y Sofía sigue allá monótonamente con su celular. – Juli sonrió
-          Dale tiempo. – Yo la miré extrañada frunciendo las cejas
-          ¿Por…? – No terminé de preguntar que vi que los papás de Román apareciendo por el comedor. Me dirigí hacia ellos y se los presenté a mamá. Ella les cayó muy bien pues se pusieron a hablar fluidamente al cabo de un rato. Después se sumó Román a la mesa y más tarde reapareció Sofía.
En un momento escuché el sonido del timbre y pensé que lo más apropiado sería que yo vaya atender. Me encontré con la familia Higuaín completa, saludé a todos y los guié al comedor donde ya se encontraban reunidos todos los miembros de esta nueva familia.
-          Román, Mamá, Juli, Sofía, Emilia, Antonio, les presento a la familia Higuaín. – Emilia, Antonio y Sofía abrieron los ojos como platos y los demás sonrieron amablemente.
-          ¡EL PIPA! – Exclamó Antonio asustado y todos reímos.
-          El pipa, me presento, Jorge Higuaín. – Miré de reojo a toda la familia que estaba en la entrada del comedor. Vi como Lautaro instantáneamente clavó sus ojos en Sofía, como si ya la conociera pero ella seguía asombrada mirando a todos.

sábado, 11 de junio de 2011

Capitulo catorce. "¿Estás lista?"

El resto de la semana pasó rápidamente. Con Anto estuvimos cada vez más unidas y hacíamos menos caso a lo que nos decía Victoria. Anto, después de irse de mi casa se fueron a una especie de plaza-parque con Matías donde  hablaron mucho y también tuvieron una sesión de besos. Se veían muy felices y ahora se mandaban mensajes y hablaban por teléfono seguido.
Ayer me habían regalado un celular nuevo para que pueda seguir comunicada con mis amigos. Por otra parte, esta era la semana libre de los jugadores del Real Madrid por haber ganado el campeonato de verano. Comenzarían a jugar nuevamente la semana que viene, el miércoles más precisamente asique tendría a Gonzalo para mi todo el fin de semana, sin ninguna presión, a menos que vuelva a aparecer Mia, lo que no creo que sea tan posible ya que ella vivía en Argentina y a esta altura ya debería estar en su casa. También teníamos que cuidarnos de los paparazis principalmente que nos vean a nosotros y también a él con mamá.
Este viernes había decidido ir en bicicleta al colegio asique volví a mi casa y ahí me encontré con mamá esperándome para almorzar.
-          ¡Hola Male! ¿Cómo te fue hoy?
-          Bien ma.
-          Bueno mi vida, mejor. ¿Me pasas la sal?
-          Si toma
-          ¿Ya hablaste con Juli?
-          ¿Con Juli? ¿Por?
-          Porque esta noche llega la familia de Román, para preguntarle si no quería viajar con ellos, ella no tiene más clases total.
-          Ai, no, ¡Me re olvide! Ya, ya, ya la voy a llamar.
Corrí al escritorio y marqué el número de Juli.
-          ¿Hola? – Era una voz de hombre.
-          ¿Juli?
-          No, Lucas, ¿Quién habla?
-          Malena…
-          Ah… bueno… ya te paso
-          ¿Hola?
-          ¿Juli?
-          Si, Mal ¿Qué pasa? Estaba con Lucas.
-          Si… pero… bueno… no hay problema… era porque los papás de Román van a viajar a España… hoy… - Hubo un silencio del otro lado de la línea.
-          ¡Si! ¡Obvio que quiero ir! Pero…
-          ¿Lucas?
-          Si… ¡Voy!
-          Mucho mejor. Escuchame, salen en una hora en Ezeiza.
-          Dale, gracias Mal ¡AAAAAAAAAy! ¡Nos vamos a ver! ¡Y voy a conocer a tus amigas! ¡Y voy a volver a Euge! Ai, Ai, Ai, me voy a hacer los bolsos, un beso.
Apenas corté con Juli, volví a comer y cuando terminé llamé a Gonza y le dije que venga para casa apenas se desocupe.
Me puse una solerita negra con una pupera gris más suelta, arriba, un jean y unas chatitas negras. Cuando llegó Gonza, todavía me estaba terminando de peinar en el comedor.
-          ¿Asique va a volver Juli? – Preguntó mientras miraba unos adornos nuevos que mamá había comprado para el living.
-          Ai, si mi amor, no puedo estar más contenta
-          Que bien… supongo que no seguirá enganchada con Mati…
-          Uh, otra vez con lo mismo, ¿Pensás que Juli viéndose con el amor platónico desde que él juega al básquet va a querer volver con Mati?
-          Bien que tenía un novio allá en Argentina del que estaba enamorada y ahora ni cinco de bola
-          Ai, Gonzalito, Gonzalito, vos no conoces a las mujeres, ¿Sabés que nosotras por amor hacemos hasta lo imposible?
-          No le veo el amor a esto
-          Seguro que la ves como una pu… - Me tapó la boca.
-          Yo nunca dije nada de eso, eu. – Me las ingenié para zafarme
-          Que idiota que sos, Jajajajaja.
-          Bueno, dejemos de hablar de Julieta, que ella haga su vida.
-          Nunca te escuche, ella te admiraba, como yo.
-          ¿Me admirabas? ¿No me admiras más? ¿Se te cayó un ídolo Malenita?
-          Jajajajaja, te pasas, pero te juro que te pasas de creído – Él me miró entrecerrando los ojos. – Somos novios Gonzalo.
Cuando él me propuso oficialmente si quería ser su novia quedé realmente sorprendida de la emoción. Fue un día que salimos a comer con sus papás, Nancy y Jorge, su hermano menor, Lautaro, había salido con unos amigos asique aprovechamos a salir los cuatro juntos. Después de que él me trajo a casa, cuando estábamos en la puerta, por despedirnos, me preguntó si quería ser su novia y me besó tan apasionadamente que casi me desmayo. Confieso que esperaba algo más romántico pero con Juli siempre hablábamos que los chicos lindos no son tan románticos como los chicos “feos” que necesitaban más chances con las chicas.
Él me sonrió de lado y luego se mordió el labio inferior como si estuviera contuviendose a o de algo.
-          ¿Estás bien Higuaín? – Pregunté cruzando los brazos y también haciendo una sonrisa picarona.
-          Como te partiría la bbb… - En ese momento entró Román y él se quedó en silencio. Yo no podía contener la risa.
-          ¿Qué decías Gonzalo de mi boca?
-          ¿Eh? ¿Yo? Nada… - Se defendió poniendo su cara angelical de “Yo no fui”
-          Perdonen por interrumpir – Dijo Román riendo. – Papá me acaba de mandar un mensaje que estarán acá en dos horas aproximadamente, ¿Ustedes los pueden ir a buscar?
-          Si, si, obvio. – Afirmó Gonza
-          Bueno, muchas gracias. – Dijo mientras colocaba una mano en el bolsillo del pantalón de su traje, tomaba su celular con la otra y volvía al estudio. Antes de llegar dudó pero luego volvió a darse vuelta. – Una cosita más. – Gonzalo y yo asentimos al mismo tiempo. - ¿Esta noche podrán venir a cenar tus papás y tus hermanos?
-          Obvio, seguro les va a encantar la idea
-          Dale, vos preguntale y avisame – Y esta vez si volvió al estudio y luego vimos como subía a su camioneta y se alejaba hacia fuera, por la ventana del living.
Gonzalo me miró con cara de “te voy a matar”, yo comencé a correr por la casa gritando como loca y cuando me rendí de tanto correr a los 10 minutos me dejé caer en el sillón. Gonzalo se sentó arriba mío y me agarró de las muñecas sin dejarme mover.
-          Pensé que tenías más resistencia Estrellado
-          Perdoname, no puedo contra el jugador estrella de Real Madrid, Gonzalo Higuaín, no se si lo conocés
-          Mmm… creo que no. Bueno, entonces me lo vas a tener que decir por las malas – En ese momento sonó el timbre. Él se aflojó mirando en dirección a la ventana y yo logré salir.
-          ¡Yo voy! – Exclamé mientras daba un saltito. - ¡Caaaaaande!
-          ¡Holaaaaa! ¿Qué hacías? Ahhhh… Estabas con este. – Dijo cuando vio a Gonza de rodillas en el sillón recuperando el aliento.
-          Ehh… ¿Alguien la invitó a ella?
-          ¡No se peleen!
-          Es joda Male, él sabe que en el fondo, allá muy en el fondo, lo quiero.
-          Mmm… yo ni que busque en el fondo.
-          Puf, me imagino. – Lo miró y le arqueó una ceja. - ¡Mal! ¡No sabés! La pasé re bien con Tincho en la week, nos vimos todos los días
-          Casi siempre en plazas o bueno… en moteles – Agregó Gonzalo, yo reí.
-          Ai, callate tarado, nada que ver. Nos veíamos así re a escondidas, estuvo re copado, así en bares, plazas, pero todo de encubierto, me siento protagonista de una película de espías.
-          ¡Ai, más romántico! – Exclamé. Gonzalo emitió un bufido y Candela le pegó en la pierna. Él la miró con desprecio y ella se puso bizca, yo no pude evitar reír, parecían dos nenitos de jardín peleando. Cande me miró con aire presumido y Gonza miró el piso, después de unos segundos como que despertó.
-          ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOO! ¡Felicítenme! ¡Soy un genio!  
-          Mmm… me imagino… - Dijo Candela.
-          ¿Qué pasa Gonza? - Pregunté
-          ¿Y si vamos todos al boli esta noche?
-          ¿Todos quienes? – Preguntó Cande
-          Todos, la fea esta y Tincho, Euge y Fer, Mati y Anto, Juli y…
-          ¿Juli? ¿Viene Julieta?
-          Ai, si, me olvidé de decirte cuando viniste, ah, y antes de que digas algo, me enteré hoy recién.
-          Ah bueno, estás perdonada entonces. Ah… y la idea del puto no estaría mal. Estaría bueno que vayamos todos.
-          Lo de puto estuvo de más, y si, tero con patas, vayamos.
-          Ai que genial, le voy a avisar a Martín, ¿Vos Mal, que decís?
-          También me encantaría, encontrémonos allá a las dos por ahí.
-          Si, si. Bueno, me voy a casa, los dejo. Te quiero Male, y a vos no.
-          Yo también Can
-          Yo tampoco Can
Salió por la puerta súper feliz dando saltitos. A mi también me gustaba mucho la idea.
-          Realmente, sos un genio
-          Gracias, gracias, lo sabía, me lo dicen muy seguido
-          Andaaaaaaaaa – Él sonrió y me besó.
Estuvimos besándonos por un rato hasta que Nancy lo llamó y le dijo que tenía que ir inmediatamente a su casa por un tema con sus hermanos. Me pidió perdón por no poder ir a buscar a los papás de Román y se fue, no sin antes decirme que me iba a llamar y que seguramente nos veíamos esta noche.