- Vos sos la de Tincho. – Cande abrió los ojos grandes como platos.
- ¿Eh? ¿Cómo sabés? – Yo miraba desconcertada como se miraban con extrañeza mi amiga y mi novio.
- ¿Qué pasa acá? ¡No entiendo nada!
- Ella es la que estuvo con…
- ¡¡CALLATE!! – Ordenó Candela
- Tranquilizate, si no querés no digo nada. – Se encogió Gonzalo.
- Eu, no, ahora me cuentan.
- Uf. Yo te iba a contar Male, pero no me animé. – Admitió por fin mi amiga.
- ¿Me ibas a contar que?
- Que salí con Martín
- ¿Qué Martín?
- Demichelis
- Tu sueño
- Mi sueño
- ¿Cuándo?
- El último fin de semana de las vacaciones – Dijo y arrugó las cejas
- ¿Y vos como sabías? – Pregunté
- Martín es mi amigo, me cuenta todo. –Respondió Gonzalo
- Pero vive en Alemania
- Existe el teléfono. Vos también hablas con Juli y vive en Argentina
- Yo no lo puedo creer… - Dije mientras me sentaba en uno de los sillones. Candela y Gonzalo me miraban desconcertados. – ¡Los dos me lo ocultaron!
- Yo que sabía que tú amiga Candela era la misma Candela que estuvo con micho.
- Yo te lo iba a contar, te juro. Pero no nos vimos más.
- Candela, yo te conté desde el principio lo de Gonza.
- No nos vimos más, Male, ¡Me tenés que creer!
- Si te creo, pero me dio bronca que no me hayas contado, podías venir a mi casa. Aparte, igual, ¡Lo más importante es que cumpliste tu sueño!
- En parte. – Admitió mi amiga
- Fue un touch and go – Admitió Gonzalo
- ¡Callate idiota!
- ¿Fue eso? – Pregunté indignada
- Más o menos, es que yo cuando lo vi me quedé re emocionada y fui y lo encaré de una. Yo estaba media tomada y bueno… él aprovechó la situación.
- Ay, que hijo de puta.
- Mirá que quedó maravillado con vos ¿Eh?
- Gonzalo, mejor sería que te calles…
- Pero el se quedó loco por vos después me dijo que intentó llamarte, porque se acordaba de todo pero tenía mal tu número.
- ¿¡ENSERIO!? – Preguntó ella extrañada
- Si boluda.
- ¡NOOOOOO! ¡LO ESTUVE PUTEANDO TODA LA SEMANA PORQUE NO ME LLAMABA!
- ¡Te paso bien el número si querés pero calmate!
- Dale.
- Bueno, es 1564785453
- Ay, gracias Gonzalo, para algo servís. – Yo enarqué una ceja. – Bueno, y para ser el novio de Male.
- ¿Lo vas a llamar Cande? – Pregunté extrañada.
- No sé. ¿Lo llamo?
- Ni ahí, quedarías como una desesperada. – Negó Gonzalo.
- Idiota, ¡Vos me dijiste que el estuvo tratando de comunicarse conmigo!
- Si, pero igual, como que no da.
- ¿Y si lo llamás vos?
- ¿Y que le digo?
- ¡Que sabés mi número!
- Y pero ahora debe estar con Eva y con Bastian.
- Que me importa, llamalo.
- Bueno… - Marcó el número en su Blackberry y llamó a Martín en altavoz.
- ¿Hola Micho? Habla Gonza.
- Gonza, ¿todo bien?
- Bien, bien, ¿vos?
- Bien también,
- Escuchame, ¿te acordás de Candela?
- Como no me voy a acordar, por diossssssssss. – Ella se mordió el labio inferior.
- Bueno, tengo su número bien.
- ¿Enserio? ¿Cómo lo conseguiste? ¿Volviste a las andanzas? ¿No estabas con Malena? – Yo crucé los brazos.
- No, jajajaja, que mal pensado, resulta ser que Candela es de España y es vecina de Male, son amigas.
- ¿¡AMIGAS!?
- Si…
- Ósea que Malena sabe… eso…
- Si, se eso, pero no te preocupes Martín, se muchos secretos de andanzas de jugadores, estoy acostumbrada.
- Es que contarle los secretos a alguien que ni conozco…
- Bueno, pero yo se que Eze Garay estuvo con gemelas una noche y casi termina en el hospital jajajaja. – Todos comenzamos a reír y Candela abrió los ojos como platos.
- Entonces, si los sabés guardar bien jajajaja
- Re bien, pero no podés… ¡Sos un hombre de familia!
- ¿Te pensás que no soy cornudo? Ni sé si Bastian es mi hijo.
- Fo, ¿Todos en este mundo son cornudos consientes? – Todos se quedaron en silencio sin comprender de que hablaba. – Oh, yo me entiendo.
- Pasame el número, cuando Evangelina se valla la llamo. – Él le pasó el número y se despidió.
- Odio ser la segunda opción.
- Así se empieza. – Dije y miré a Gonzalo, él se encogió de hombros y afirmó
- Ustedes las botineras son más locas.
- Vos tenés un concepto equivocado de BOTINERAS, Gonza.
- ¿Por?
- Porque las botineras serían las mujeres que están con los futbolistas por la plata no porque los quieren y a mi me encanta Martín y Malena está perdidamente enamorada de vos. – Yo sonreí de lado y me tiró la herida del labio, entonces me agarré la boca.
Gonzalo y Candela se asustaron pero luego les dije que no pasaba nada. Después merendamos todos juntos hablando, sin señales de Martín. Yo llamé a Juli y le conté lo ocurrido, ella me compadeció y deseó que me componga. Lo mismo hice con Euge que me dijo que mañana cuando yo salga del colegio vendría a verme con Fernando.
Cuando eran las 20:35 Cande se fue a su casa y prometió llamarme después de que Martín la llame. Gonzalo se fue alrededor de las 21:00 prometiendo volver mañana para vernos y deseándome un feliz comienzo de semana, nuevamente. Mamá y Román llegaron un rato antes de que Gonzalo se vaya y otra vez me trataron como una reina e hicieron todo lo que yo les pedí. Hasta cené mirando televisión en el living, después subí, acomodé todas mis cosas y me fui a dormir para volver a recargar energías ya que me esperaba la primera semana completa de clases y me tenía que poner al día con todo.
Al otro día mamá me llamó a las 7:00, me cambié y partí al colegio. Allí me encontré con Anto y le conté todo lo que me había pasado, excepto que no le dije que estaba saliendo de lo de Gonzalo.
- Ay, Male, ¿Asique Javier el chico que te rescató? – Preguntó agitando las cejas
- Jajajaja, si, era lindo. – El decir esto me hizo pensar, Javier si era lindo, en el momento estaba tan asustada que ni logré mirarlo bien.
- Pero no más que Gonzalo ¿O si? – Pareció que leyó mis pensamientos.
- Jajajajaja, no.
- ¡No sabés! El otro día vi en intrusos que tenía noviaaaaa.
- ¿Quién será? – No estaba lista para contarle nada.
- No se, porque iban a pasar imágenes pero justo llegó mi mamá y como a ella no le guste que mire esos programas tuve que apagar.
- Igual, debe tener más andanzas…
- Puede ser. – Sonó el timbre de entrada. - ¿Vamos? – Preguntó Anto, me agarró del brazo y nos dirigimos al salón de clases.
Tuvimos clase de historia y me resultaba bastante fácil ya que me interesaba la materia. Cuando volvió a tocar el timbre salimos al recreo y Anto fue directamente a la cafetería. Yo le dije que me espere allí porque me quedé a acomodar unas cosas en mi carpeta sentada en mi banco, pero en ese momento llegó Victoria y su grupo de clones.
- Nuevita, ¿Cómo estás? – Dijo sarcásticamente. Yo levanté mi vista y sin darles importancia la volví a bajar.
- Muy bien, ¿Por qué? No creo que ustedes tengan la buena onda como para preguntarle eso a alguien “nuevo”
- A bueno… Vos si que tenés personalidad y no sabés quien soy. – Yo terminé y me puse de pie frente a ellas.
- Mmm… ¿Una chica que se cree más de lo que es? – Pregunté sarcásticamente mirándola de pies a cabeza. Ella abrió la boca sorprendida. – Cuidado, puede haber moscas. – Dije y me fui. Mi papel de chica interesante con ganas de bajarle un cambio a estas chicas me estaba saliendo a la perfección.
Me fui directamente a la cafetería donde me esperaba Antonela en una mesa vacía. Yo no tenía hambre aún asique me senté y saqué mi Ipod de mi morral.
- Male, ¿No vas a comer?
- No, no tengo hambre…. Anto, recién estuve con Victoria y ellas. – Ella casi se atraganta con el sándwich que comía.
- ¿¡QUE!? ¿Qué te dijeron?
- Nada, hablaron irónicamente como siempre.
- ¿Quedaste con la última palabra?
- Totalmente, jajajaja.
- Genial – Dijo sonriendo.
- Anto, esta tarde… ¿Tenés algo que hacer después de gimnasia?
- Nunca tengo nada que hacer, más que inglés, pero tengo mañana.
- ¡Que bien! ¿Querés venir a mi casa? Van a venir mis amigas Cande y Euge.
- ¡Me encantaría!
Después nos pusimos a hablar de otra cosa hasta que volvimos a clases y pasó el resto de la mañana.
Cuando llegué a mi casa me cambié como para ir a clase de gimnasia, que siempre odié desde que era chiquita, jamás supe la razón de este odio, pero existía. Comí algo liviano y mamá me llevó al colegio nuevamente, lamentablemente y como era planeado estaban practicando vóley, en el que me iba pésimo, pero algo de suerte si tenía. Victoria y sus demás clones estaban en la otra clase con la otra profesora.
Pude observar que a Anto también le iba mal en vóley y que la profesora tenía un odio especial hacia ella. Al terminar la clase, Antonela me dijo que iba a su casa a cambiarse y después volvía a la mía. Yo terminé muy cansada por lo cual cuando llegué a casa me bañé y me puse una musculosa color salmón, un pañuelo lila, celeste y rosa en el cuello y un short de jean corto con chatitas blancas.
Bajé y preparé algunas galletitas para cuando llegaran las chicas, iba a ser algo muy especial, iban a estar todas las amigas que tengo desde que llegué a España y hoy se iban a conocer.
La primera fue Candela, tocó timbre y yo corrí a atender porque sabía que me tenía que contar lo de Martín antes de que lleguen las demás.
- ¡Mi amor! ¿Cómo estás?
- ¡Can! Yo bien, ¿Vos? Sabés a que me refiero con el vos – E hice una sonrisa picarona.
- Si… sé… - Miró el piso - ¡ME LLAMO MALE! ¡ME LLAMO!
- Ai, ¡Que divino! ¿Qué te dijo?
- Nada, que quiere que nos encontremos otra vez y que… ¡Este finde capaz que venga a Madrid! – En ese momento sonó el timbre nuevamente.
- ¡Eso es genial, amiga!
- ¡Súper genial! – Yo fui a atender y era Anto. Estaba re linda, no se había puesto una de sus tradicionales vinchas, sino que había dejado su pelo completamente suelto.
- Bueno, Anto, ella es Candela, es mi vecina y amiga confidente jajajaja. Cande ella es Anto mi compañera del cole y amiga.
- ¡Hola! – Se dieron un saludo con un beso.
- Falta Euge y estamos todas.
- Yo no conozco a Euge – Dijo Cande
- Yo tampoco – Agregó Anto
- Ya la van a conocer, les va a re encantar. – Las dos rieron y yo fui a la cocina a buscar las galletitas.
Por la ventana vi que Euge estaba llegando en la camioneta dorada con Fernando… ¡FERNANDO! ¡Había olvidado que Euge venía con Fer!
- ¿Eh? ¿Cómo sabés? – Yo miraba desconcertada como se miraban con extrañeza mi amiga y mi novio.
- ¿Qué pasa acá? ¡No entiendo nada!
- Ella es la que estuvo con…
- ¡¡CALLATE!! – Ordenó Candela
- Tranquilizate, si no querés no digo nada. – Se encogió Gonzalo.
- Eu, no, ahora me cuentan.
- Uf. Yo te iba a contar Male, pero no me animé. – Admitió por fin mi amiga.
- ¿Me ibas a contar que?
- Que salí con Martín
- ¿Qué Martín?
- Demichelis
- Tu sueño
- Mi sueño
- ¿Cuándo?
- El último fin de semana de las vacaciones – Dijo y arrugó las cejas
- ¿Y vos como sabías? – Pregunté
- Martín es mi amigo, me cuenta todo. –Respondió Gonzalo
- Pero vive en Alemania
- Existe el teléfono. Vos también hablas con Juli y vive en Argentina
- Yo no lo puedo creer… - Dije mientras me sentaba en uno de los sillones. Candela y Gonzalo me miraban desconcertados. – ¡Los dos me lo ocultaron!
- Yo que sabía que tú amiga Candela era la misma Candela que estuvo con micho.
- Yo te lo iba a contar, te juro. Pero no nos vimos más.
- Candela, yo te conté desde el principio lo de Gonza.
- No nos vimos más, Male, ¡Me tenés que creer!
- Si te creo, pero me dio bronca que no me hayas contado, podías venir a mi casa. Aparte, igual, ¡Lo más importante es que cumpliste tu sueño!
- En parte. – Admitió mi amiga
- Fue un touch and go – Admitió Gonzalo
- ¡Callate idiota!
- ¿Fue eso? – Pregunté indignada
- Más o menos, es que yo cuando lo vi me quedé re emocionada y fui y lo encaré de una. Yo estaba media tomada y bueno… él aprovechó la situación.
- Ay, que hijo de puta.
- Mirá que quedó maravillado con vos ¿Eh?
- Gonzalo, mejor sería que te calles…
- Pero el se quedó loco por vos después me dijo que intentó llamarte, porque se acordaba de todo pero tenía mal tu número.
- ¿¡ENSERIO!? – Preguntó ella extrañada
- Si boluda.
- ¡NOOOOOO! ¡LO ESTUVE PUTEANDO TODA LA SEMANA PORQUE NO ME LLAMABA!
- ¡Te paso bien el número si querés pero calmate!
- Dale.
- Bueno, es 1564785453
- Ay, gracias Gonzalo, para algo servís. – Yo enarqué una ceja. – Bueno, y para ser el novio de Male.
- ¿Lo vas a llamar Cande? – Pregunté extrañada.
- No sé. ¿Lo llamo?
- Ni ahí, quedarías como una desesperada. – Negó Gonzalo.
- Idiota, ¡Vos me dijiste que el estuvo tratando de comunicarse conmigo!
- Si, pero igual, como que no da.
- ¿Y si lo llamás vos?
- ¿Y que le digo?
- ¡Que sabés mi número!
- Y pero ahora debe estar con Eva y con Bastian.
- Que me importa, llamalo.
- Bueno… - Marcó el número en su Blackberry y llamó a Martín en altavoz.
- ¿Hola Micho? Habla Gonza.
- Gonza, ¿todo bien?
- Bien, bien, ¿vos?
- Bien también,
- Escuchame, ¿te acordás de Candela?
- Como no me voy a acordar, por diossssssssss. – Ella se mordió el labio inferior.
- Bueno, tengo su número bien.
- ¿Enserio? ¿Cómo lo conseguiste? ¿Volviste a las andanzas? ¿No estabas con Malena? – Yo crucé los brazos.
- No, jajajaja, que mal pensado, resulta ser que Candela es de España y es vecina de Male, son amigas.
- ¿¡AMIGAS!?
- Si…
- Ósea que Malena sabe… eso…
- Si, se eso, pero no te preocupes Martín, se muchos secretos de andanzas de jugadores, estoy acostumbrada.
- Es que contarle los secretos a alguien que ni conozco…
- Bueno, pero yo se que Eze Garay estuvo con gemelas una noche y casi termina en el hospital jajajaja. – Todos comenzamos a reír y Candela abrió los ojos como platos.
- Entonces, si los sabés guardar bien jajajaja
- Re bien, pero no podés… ¡Sos un hombre de familia!
- ¿Te pensás que no soy cornudo? Ni sé si Bastian es mi hijo.
- Fo, ¿Todos en este mundo son cornudos consientes? – Todos se quedaron en silencio sin comprender de que hablaba. – Oh, yo me entiendo.
- Pasame el número, cuando Evangelina se valla la llamo. – Él le pasó el número y se despidió.
- Odio ser la segunda opción.
- Así se empieza. – Dije y miré a Gonzalo, él se encogió de hombros y afirmó
- Ustedes las botineras son más locas.
- Vos tenés un concepto equivocado de BOTINERAS, Gonza.
- ¿Por?
- Porque las botineras serían las mujeres que están con los futbolistas por la plata no porque los quieren y a mi me encanta Martín y Malena está perdidamente enamorada de vos. – Yo sonreí de lado y me tiró la herida del labio, entonces me agarré la boca.
Gonzalo y Candela se asustaron pero luego les dije que no pasaba nada. Después merendamos todos juntos hablando, sin señales de Martín. Yo llamé a Juli y le conté lo ocurrido, ella me compadeció y deseó que me componga. Lo mismo hice con Euge que me dijo que mañana cuando yo salga del colegio vendría a verme con Fernando.
Cuando eran las 20:35 Cande se fue a su casa y prometió llamarme después de que Martín la llame. Gonzalo se fue alrededor de las 21:00 prometiendo volver mañana para vernos y deseándome un feliz comienzo de semana, nuevamente. Mamá y Román llegaron un rato antes de que Gonzalo se vaya y otra vez me trataron como una reina e hicieron todo lo que yo les pedí. Hasta cené mirando televisión en el living, después subí, acomodé todas mis cosas y me fui a dormir para volver a recargar energías ya que me esperaba la primera semana completa de clases y me tenía que poner al día con todo.
Al otro día mamá me llamó a las 7:00, me cambié y partí al colegio. Allí me encontré con Anto y le conté todo lo que me había pasado, excepto que no le dije que estaba saliendo de lo de Gonzalo.
- Ay, Male, ¿Asique Javier el chico que te rescató? – Preguntó agitando las cejas
- Jajajaja, si, era lindo. – El decir esto me hizo pensar, Javier si era lindo, en el momento estaba tan asustada que ni logré mirarlo bien.
- Pero no más que Gonzalo ¿O si? – Pareció que leyó mis pensamientos.
- Jajajajaja, no.
- ¡No sabés! El otro día vi en intrusos que tenía noviaaaaa.
- ¿Quién será? – No estaba lista para contarle nada.
- No se, porque iban a pasar imágenes pero justo llegó mi mamá y como a ella no le guste que mire esos programas tuve que apagar.
- Igual, debe tener más andanzas…
- Puede ser. – Sonó el timbre de entrada. - ¿Vamos? – Preguntó Anto, me agarró del brazo y nos dirigimos al salón de clases.
Tuvimos clase de historia y me resultaba bastante fácil ya que me interesaba la materia. Cuando volvió a tocar el timbre salimos al recreo y Anto fue directamente a la cafetería. Yo le dije que me espere allí porque me quedé a acomodar unas cosas en mi carpeta sentada en mi banco, pero en ese momento llegó Victoria y su grupo de clones.
- Nuevita, ¿Cómo estás? – Dijo sarcásticamente. Yo levanté mi vista y sin darles importancia la volví a bajar.
- Muy bien, ¿Por qué? No creo que ustedes tengan la buena onda como para preguntarle eso a alguien “nuevo”
- A bueno… Vos si que tenés personalidad y no sabés quien soy. – Yo terminé y me puse de pie frente a ellas.
- Mmm… ¿Una chica que se cree más de lo que es? – Pregunté sarcásticamente mirándola de pies a cabeza. Ella abrió la boca sorprendida. – Cuidado, puede haber moscas. – Dije y me fui. Mi papel de chica interesante con ganas de bajarle un cambio a estas chicas me estaba saliendo a la perfección.
Me fui directamente a la cafetería donde me esperaba Antonela en una mesa vacía. Yo no tenía hambre aún asique me senté y saqué mi Ipod de mi morral.
- Male, ¿No vas a comer?
- No, no tengo hambre…. Anto, recién estuve con Victoria y ellas. – Ella casi se atraganta con el sándwich que comía.
- ¿¡QUE!? ¿Qué te dijeron?
- Nada, hablaron irónicamente como siempre.
- ¿Quedaste con la última palabra?
- Totalmente, jajajaja.
- Genial – Dijo sonriendo.
- Anto, esta tarde… ¿Tenés algo que hacer después de gimnasia?
- Nunca tengo nada que hacer, más que inglés, pero tengo mañana.
- ¡Que bien! ¿Querés venir a mi casa? Van a venir mis amigas Cande y Euge.
- ¡Me encantaría!
Después nos pusimos a hablar de otra cosa hasta que volvimos a clases y pasó el resto de la mañana.
Cuando llegué a mi casa me cambié como para ir a clase de gimnasia, que siempre odié desde que era chiquita, jamás supe la razón de este odio, pero existía. Comí algo liviano y mamá me llevó al colegio nuevamente, lamentablemente y como era planeado estaban practicando vóley, en el que me iba pésimo, pero algo de suerte si tenía. Victoria y sus demás clones estaban en la otra clase con la otra profesora.
Pude observar que a Anto también le iba mal en vóley y que la profesora tenía un odio especial hacia ella. Al terminar la clase, Antonela me dijo que iba a su casa a cambiarse y después volvía a la mía. Yo terminé muy cansada por lo cual cuando llegué a casa me bañé y me puse una musculosa color salmón, un pañuelo lila, celeste y rosa en el cuello y un short de jean corto con chatitas blancas.
Bajé y preparé algunas galletitas para cuando llegaran las chicas, iba a ser algo muy especial, iban a estar todas las amigas que tengo desde que llegué a España y hoy se iban a conocer.
La primera fue Candela, tocó timbre y yo corrí a atender porque sabía que me tenía que contar lo de Martín antes de que lleguen las demás.
- ¡Mi amor! ¿Cómo estás?
- ¡Can! Yo bien, ¿Vos? Sabés a que me refiero con el vos – E hice una sonrisa picarona.
- Si… sé… - Miró el piso - ¡ME LLAMO MALE! ¡ME LLAMO!
- Ai, ¡Que divino! ¿Qué te dijo?
- Nada, que quiere que nos encontremos otra vez y que… ¡Este finde capaz que venga a Madrid! – En ese momento sonó el timbre nuevamente.
- ¡Eso es genial, amiga!
- ¡Súper genial! – Yo fui a atender y era Anto. Estaba re linda, no se había puesto una de sus tradicionales vinchas, sino que había dejado su pelo completamente suelto.
- Bueno, Anto, ella es Candela, es mi vecina y amiga confidente jajajaja. Cande ella es Anto mi compañera del cole y amiga.
- ¡Hola! – Se dieron un saludo con un beso.
- Falta Euge y estamos todas.
- Yo no conozco a Euge – Dijo Cande
- Yo tampoco – Agregó Anto
- Ya la van a conocer, les va a re encantar. – Las dos rieron y yo fui a la cocina a buscar las galletitas.
Por la ventana vi que Euge estaba llegando en la camioneta dorada con Fernando… ¡FERNANDO! ¡Había olvidado que Euge venía con Fer!