domingo, 31 de julio de 2011

Capitulo veintiuno "Equivocada"

Cuando llegamos no nos tuvimos que esconder ya que todos en el club nos conocían. Saludé a los conocidos aún de la mano de Gonza y él después se fue con los demás jugadores y el técnico.
-          ¿Estás mejor, tonta?
-          Ai, ¡Eugeeeeeeee! – Exclamé y la abrasé tiernamente
-          Eu loca, para, ¡me vas a arrugar todo el vestido! – Bromeó.
-          Necesitaba verte – Admití - ¿Y Juli?
-          Se fue a una cena con tus papás – Yo la miré desconcertada y arqueé un ceja.
-          Si, me dijo que eso quería, además las llamadas en el hotel de la cena eran gratis asique comía y se iba directamente a hablar con Lucas
-          ¿Y vos? ¿Te arreglaste con Fer?
-          Más o menos vine porque él no quería verse humillado, pero yo sigo viendo a Emi – En ese momento se me vino el corazón a la boca. Me acordé de lo que había pasado con Javier. Ella al ver mi cara, reaccionó - ¡Javi! K ¿Le contaste a Gonza?
-          ¿Pensás que estaríamos felices si le contara que lo engañé? – Ella hizo una mueca.
-          Cambiemos de tema, ¿te enteraste que hay una nueva botinera?
-          Naaaaa, ¿De quien?
-          Granero
-          Jodeme K ¿La conocés?
-          Victoria se llama, mirá, allá está. – Lo que señaló hizo que mi corazón de un vuelco.– De lejos parece una forra mal
-          Eh…Euge, esa mina va conmigo al cole y si, es lo que dijiste y a mí me hace la vida imposible
-          ¡No te lo puedo creer! Jajajajaja, ¿Te ayudo?
-          No, no tengo ganas de pelear – Admití pero aún no estaba lista para contarle a Euge lo de “mi hermanito”. Ni a Euge ni a nadie, esperaba que a Juli le cuente mamá.
-          Como quieras, ¿Algo para tomar? – Negué con la cabeza, ella se encogió de hombros y se fue donde estaban Fer, Garay y Cristiano chantajeando a un mozo, seguramente por alcohol.
Dirigí mi mirada a donde estaba Iker y vi que Sara me estaba observando, caminé hacia ella y la abrasé.
-          Male – Dijo con ternura – Creí que estabas enojada conmigo
-          ¿Por qué?
-          ¿Te acuerdas el día del festejo del Barça? Tú te fuiste enojada y yo te agarré para que no te vayas sola, para acompañarte y te fuiste… L
-          Ai, si, perdoname – Le conté la historia de esa noche y lo que había pasado al día siguiente con Gonzalo y el robo, sin contarle sobre Javier.
-          ¡Que cosa, madre mía! – Yo reí y ella me abrazó.- ¡Perdóname tú a mí, he sido muy egoísta, peor que Cristiano! – Bromeó y ambas continuamos riendo. En ese momento sentí que me observaban, comencé a mirar para todos lados hasta que mi vista se posó en lo que más temía. Victoria, me estaba observando con sorpresa y cuando nuestras miradas se cruzaron, ella soltó bruscamente la mano de Esteban que la miró sorprendido.
-          Sara, ¿La conocés?
-          Si, es la nueva novia de Esteban, no tiene cara de gato – Yo reí - ¿Por qué? ¿Pasa algo con ella?
-          Si, va conmigo al colegio
-          ¡No lo puedo creer! ¿Sabías que estaba con Esteban?
-          No tenía idea. Sabés, no tiene cara de gato pero es tremenda forra – Ella puso cara de no entender – Mala, que hace sentir mal a las demás personas.
-          ¡Oh! No me la imaginaba de esa manera…
-          Acompañame – Ella sonrió picaronamente y me siguió, nos dirigimos hacia ellos mientras que Victoria seguía mirándonos, desorbitada.
-          ¡Pirata! – Saludé a Esteban por su apodo
-          ¡Hey Male! ¿Todo bien? ¡Sara! – Nos saludó él.- Chicas, ella es Victoria, mi novia. – Yo la saludé con un beso y Sara hizo lo mismo. Hablamos un rato sobre el rendimiento de los jugadores en los partidos pero mi enemiga no participaba, seguía sorprendida de verme.
Seguimos hablando durante unos minutos hasta que me encontré con Gonza, Sara con Iker y fuimos a comer.
-          ¿Cómo estás? – Susurró Gonza en mi oído cuando nos sentamos.
-          Bien – Mentí, pero le conté lo que había pasado con Victoria, él me escuchó atentamente.
-          Pero no le veo lo malo, o sea, vos sabes su secreto y ella sabe el tuyo, no puede usarlo en tu contra
-          No, es verdad, tenés razón, además ella ni me vio con vos, creo, me vio con Sara nomás. – Él sonrió y continuó hablando con Sergio Ramos que estaba a su lado. Yo busqué con la mirada a Euge pero no la encontré, ni tampoco a Fer. Miré a mi lado y me encontré con Iker, le pedí que cambiara de lugar con Sara y comencé a hablar con ella.
Cuando la cena finalizó todos los jugadores fueron a sacarse fotos y en ese momento vi a Euge.
-          ¿Dónde estabas?
-          Afuera, con Fer, me leyó todos los mensajes…
-          ¿Incluidos los de Emi? – Ella asintió. – Euge, estás mal, te conozco…
-          Si, muy – Admitió mientras trataba de secarse las lágrimas sin que se le corra el maquillaje. La tomé de la mano y la llevé afuera. Nos sentamos en un pequeño muro y la abrasé. Ella comenzó a llorar y esta vez fui yo quien secó sus lágrimas.
-          No hace falta que me cuentes, pero es mejor descargarte
-          Necesito contártelo, confió mucho en vos Mal –Yo sonreí y ella comenzó.- Es lo mismo de siempre, yo soy la tontita que se queda callada si pasa algo, pero yo no quiero parecer esa tontita porque yo si pienso y me doy cuenta de las cosas. No me quiero sentar a esperar que Fernando me meta los cuernos con otra mina, quiero ser yo también y con Emiliano siento eso, que puedo ser yo misma.
-          Ai, Euge, estás cargando con mucho. ¿Vos le dijiste esto a Fer? – Pregunté, acariciándole el pelo.
-          No, no se lo puedo decir – Dijo, secando sus lágrimas nuevamente.
-          ¿Por qué?
-          Porque no me entendería, él cree que el único que puede estar con otra es él y no es así – Todo lo que acababa de decir hizo que las lágrimas se agolparan en mis ojos.
-          Euge, se lo tenés que decir, es muy importante para su relación…
-          No te preocupes, ya escuché todo – Interrumpió una voz conocida, ambas lo sabíamos, Fernando.
Mi amiga se secó las lágrimas y se puso seria mirando para adelante, en cambio, yo me di vuelta y me encontré con su novio y mi novio mirándome. Gonzalo también tenía lágrimas en los ojos y a Fer ya le rodaban por las mejillas. Este último se acercó a Euge y yo corrí a abrazar a mi novio.
-          ¿Qué pasó? – Pregunté mientras nos sentábamos un poco más lejos.
-          Nada, es que de verdad me tocó lo que dijo Euge… ¿Vos conmigo sentís que sos vos?
-          Ai, si, obvio mi amor. Jamás me pasaría eso con vos
-          Me alegra que me lo digas, sabes que siempre me podes decir todo, ya sea bueno o malo, para que no te sientas como Euge. Además, por una de las cosas que me enamoré de vos es por ser sincera…- Lo que me dijo realmente me estrujó el corazón, entonces recordé a Javier.
-          Em, Gonza, creo que si hay algo que tengo que decirte… - Admití con voz entrecortada, a punto de llorar. Él solamente asintió. – Bueno… eh… ¿Te acordás el día del robo?
-          Si, que horrible.
-          Bueno, eh, ¿Viste que un hombre me salvó? – Él volvió a asentir – El mundo es taaaaan chico… - Dije y reí nerviosamente. Él, frunció el ceño.- El hombre que me salvó es Javier Mascherano – Dije rápidamente con los ojos cerrados, después de hacerlo me pareció una chiquilinés, pero fue efectivo para el momento. Volví a abrir solo un ojo y él me miraba atónito. – Perdoname que no te lo conté pero fue ayer L
-          No, está bien, pero hay algo más ¿No? Te conozco, y mucho.
-          Ayer en el boliche lo vi y… - Me quedé en silencio durante unos segundos.
-          ¿Y que, Malena? – Suspiré profundamente, cerré los ojos e inevitablemente se me cayó una lágrima.
-          Me besó – Admití finalmente y bajé la vista. Él tomó mi mentón y pude mirar a través de sus ojos como si fueran dos puertas abiertas, donde encontré todo el dolor del mundo – Te amo – Dije tristemente con el ceño fruncido. Gonzalo se puso una mano en la cara y me di cuenta de que estaba llorando – No llores, fue algo del momento y vos mismo me dijiste que tenía algunas copas de más.
De repente, se levantó bruscamente, secó sus lágrimas y se puso serio. Yo lo miré algo asustada y él me dirigió una mirada cansada.
-          Perdoname Malena, no… no se como reaccionar – Admitió y se pasó las manos por el pelo – No lo puedo creer, no me entra en la cabeza, enserio. – Yo me quedé sentada y bajé la vista, pensando.
-          ¿Realmente me amás?
-          ¿Qué?
-          Si realmente me amás. Si me amás me tendrías que entender…
-          ¿Entender que, Malena? ¿Qué me engañaste? Eso ya lo entiendo, gracias.
-          ¿Realmente me amás? – Volví a preguntar y él suspiró.
-          Locamente. Te amo, muchísimo. Sos perfecta para… o… eras, perfecta para mi. Si pensás que amar es lo mismo que confiar, estás muy equivocada. Me duele, pero esto se termina acá. Por lo menos, hasta que pueda pensar bien y vos aclares con quien querés estar.

jueves, 21 de julio de 2011

Capitulo veinte. "Una nueva vida, en mi vida"

No lo podía creer, había engañado a Gonzalo, anoche, y no me había enterado. Había tomado demasiado y ni me di cuenta que estaba “alegre”. Estaba en mi cuarto, sola, porque las chicas ya se habían ido, escuchando la canción Memories de David Guetta. Mientras pensaba si podía recordar la noche anterior, mi celular sonó.
-          ¡Mi amor!
-          Gonza J
-          ¿Cómo estás?
-          Bien, con un poco de dolor de cabeza.
-          Si, me di cuenta anoche que habías tomado un poquitito de más
-          ¿Enserio? ¿Y porque no me dijiste nada?
-          Porque nunca te había visto así, quería ver como eras – Dijo y escuché su risa del otro lado del teléfono
-          A mi no se me hace gracioso Higuaín, ¿Sabes todas las cosas que pueden pasar cuando la gente está bajo el efecto del alcohol?
-          Si, como anoche les pasó a todos jajajajajaja
-          ¡Gonzalo! Ni que nunca te hubieras puesto en pedo, encima yo te tuve que ayudar, dios. – Dije, frustradamente.
-          Jajajajajaja, como me encanta hacerte enojar mi amor. Escuchame, esta noche hay una cena con todos los dirigentes del Real, ¿Querés venir conmigo? Yo se que tenés colegio, pero volvemos temprano, total es una cena nomás, no fiesta y no va a haber alcohol más que vino jajajajajaja
-          Estúpido, ¡no me tomes el pelo! Voy con vos taradito hermoso, ¿A que hora es?
-          A las 21:00. Te paso a buscar tipo 20:30
-          Dale, un beso.
Llamé a Euge para avisarle que no me quedaba a dormir en su casa y bajé al comedor para buscar mi vincha de strass que me había olvidado y escuché voces en la cocina. Me puse al lado de la puerta para poder escuchar, pude reconocer a mamá y a Román.
-          Pero… ¿Cómo pudo pasar?
-          No sé Patri, pero ahora ya está, es tiempo que lo aceptemos, es una bendición, no algo que nos traiga problemas…
-          ¿Pero como se lo voy a decir a Male? – Preguntó mamá entre sollozos.
-          Como se lo vamos a decir a todos, ella te va a entender
-          ¿Escuchando atrás de la puerta? – Preguntó una voz femenina a mis espaldas, haciéndome asustar. Era Sofía.
-          Ay, que estúpida, casi me haces morir de un infarto.
-          Además de maleducada, ¿Metida? Que mal lo tuyo Estrellado… - Yo la miré con una ceja enarcada.
-          ¿Vos me venís a hablar a mí de mala educación? No me hagas reír McDonnell… - Dije, me di la vuelta y volví a subir a mi habitación.
Allí me quedé pensando sobre lo que estaban hablando mamá y Román. ¿Qué era lo tan importante que no me podían contar? ¿Por qué en ese momento tenía que haber llegado Sofía? ¡La odio tanto! En ese momento tocaron la puerta de mi habitación, como estaba en corpiño, rápidamente me puse mi remerón blanco y abrí la puerta.
Me encontré con mamá y Román abrazados con caras de preocupación y por los ojos rojos de mamá me di cuenta que había estado llorando.
-          ¿Qué pasa? – Pregunté con una mezcla de preocupación, sorpresa y mala onda, faltaba media hora para que Gonzalo me venga a buscar y yo ni siquiera me había peinado.
-          Mal, te tenemos que contar algo que es muy importante para nosotros, para ambos, ¿Podemos pasar? – Yo miré hacia el interior de mi habitación desordenada, llena de ropa tirada hasta en las paredes.
-          Si, pero no miren el desastre – Dije mientras ellos entraban y yo me sentaba en mi cama apartando un poco de ropa.
-          Male… - Comenzó Román.
-          No, dejá que yo se lo diga- Interrumpió mamá ahogando un sollozo. – Mal, nosotros no queríamos que esto pasara y menos sin tu consentimiento pero a veces hay cosas en la vida que son inevita…
-          No hagas tantos rodeos y decime mamá que tengo que salir con Gonzalo – Interrumpí de mala manera.
-          Em, bueno, está bien… Bueno… Em… Estoy embarazada – Yo abrí los ojos como platos, no lo podía creer, había pensado que se iban a casar o a separar, que nos íbamos a ir a vivir a otro lado pero jamás hubiera esperado eso. Que mamá estuviera embarazada, que iba a tener un hermanito.
-          ¿Necesitás que te dejemos sola? – Preguntó Román inocentemente. Yo solamente asentí y mamá volvió a sollozar cuando mi padrastro cerró la puerta tras él.
Me tiré a la cama, arriba de toda la ropa y fue como si me hubiera desconectado del mundo, no podía asimilar la noticia, estaba totalmente shockeada.
(Narra Gonzalo)
Cuando llegué a la casa de Male me encontré con un clima raro, tenso. Primero, toqué timbre y me atendió Antonio, el papá de Román que no me entendió que buscaba a Malena y llamó a Patricia.
-          Patri, perdoná que te moleste es que Antonio no entendió que buscaba a Male y te llamó a vos
-          Está bien Gonza, por ahí con vos si quiere hablar…
-          Ah, pero… ¿Pasó algo?
-          Si, pero mejor que te cuente ella, no me quiero meter entre ustedes dos. Cualquier cosa si necesitás algo, llamame ¿Si?
-          Si, gracias. Contá conmigo para todo lo que quieras
-          Muchas gracias a vos Gonza, lo voy a necesitar muchísimo- Admitió mientras me abrazaba fuertemente y lloraba.
-          De nada – Dije y subí a la habitación de mi novia especulando sobre lo que podría haber pasado.
-          Gonzaaaaaaaaaaaaaaa – Casi gimió cuando abrí la puerta. Estaba llorando, vino directamente hacia mí y me envolvió en un tierno abrazo.
-          ¿Qué pasa mi amor? – Pregunté con ternura luego de unos minutos abrazados, cuando nos separamos.
-          Gon, mi mamá está embarazada – Respondió cuando se calmó un poco. Yo me sorprendí mucho pero volví a abrazarla aferrándome a ella. La sentía muy débil, sentía que debía protegerla, sentía que debía acompañarla, sentía que la amaba con todo mi ser, sentía que era el amor de mi vida y que no la debía dejar nunca.
-          Pero… ¿Qué es lo que te pone mal?
-          No se, creo que lo que más mal me pone es que tenga un hijo con otro hombre, no hace tanto que murió mi papá
-          Yo te entiendo Mal, pero tu mamá no se puede aferrar al pasado, tiene que seguir haciendo su vida.
-          Si, ¿Pero porque con un hijo?
-          Son cosas que pasan mi amor, lamentablemente. Tu mamá no lo hizo por maldad o por olvido a tu papá, yo estoy seguro de que lo hizo porque ama a Román y realmente quiere lo mejor para él, también para vos.
-          Si… tenés razón, gracias mi vida. No se porque reaccioné así, creo que no lo pensé. – Yo le sonreí y volví a abrazarla – Te amo J
-          Yo también Mal J - Ella se secó las lágrimas y observó el despertador de su mesa de luz.
-          ¡Mirá la hora que es! ¡Me tengo que cambiar!
-          Está bien mi amor, si estás mal no vamos
-          ¡Gonza! No seas boludo mirá si no vamos a ir, es muy importante para vos y para tu carrera que vayas
-          Pero lo dejaría por vos – Admití.
-          Ai, Gonzalo, sos un tierno pero sería muy egoísta de mi parte no ir. Además mira lo yeguo que estás con ese traje, divino. – Yo carcajeé – Son las nueve menos cuarto recién, llegamos a tiempo creo.
-          Si, llegamos. Te espero abajo, ponete linda, aunque ya se que vas a estarlo – Piropeé y bajé. Me encontré con Patricia sentada en la mesa del comedor con una mano en la cabeza intentando tomar una taza de té.
-          Patri, no estés tan mal, Malena te va a entender – Aconsejé, sentándome a su lado.
-          ¿Te contó? – Preguntó desaforadamente
-          Si. Además, si estás mal, le hace mal al bebé también – Continué
-          Tenés tazón pero no puedo estar bien sabiendo que mi hija me odia
-          Asegurate por lo que más quieras, que no te odia – A ella se le iluminó la cara, me sonrió y continuó tomando su té, no sin antes agradecerme. Yo me quedé un rato ahí sentado mandando mensajes a Ezequiel.
Cuando Malena bajó, me asombré. Estaba hermosísima. Tenía un vestido verde marino, un colgante plateado con un signo de la paz y sandalias plateadas a juego con las pulseras de su mano. Se había dejado sus ondas naturales sueltas y realmente lucía deslumbrante.
-          Guau, voy a llegar con la chica más linda de todo Madrid. – Ella rió sonrojándose.
-          Estás hermosa Mal – Dijo su mamá. Ella sonrió débilmente y luego volvió a ignorarla
-          ¿Vamos? – Yo asentí y le sonreí a Patri quien me devolvió la sonrisa débilmente al igual que lo había hecho su hija antes.

domingo, 17 de julio de 2011

Capitulo diecinueve "Un lado diferente de mí"

-          Ai, si, que estúpida que soy, no me di cuenta. – Javier Mascherano me había salvado, ÉL era mi héroe y eso me hacía sentir cierta atracción. Cuando me destildé, me di cuenta que lo estaba mirando fijamente y él también a mí
-          Malena, tenés un novio hermoso y perfecto al cual amás, dejá de pensar en otro hombre que ni conocés – Dijo la voz responsable dentro de mí.
-          Pero fue muy tierno con vos y te salvó del asalto – Dijo otra voz realista.
-          Además, tu novio no está acá, dale, ¡Hacelo! – Dijo otra, alocada, que era la más desatada en mi imaginación.  
Vi como él se acercaba a mí lentamente hasta quedar a centímetros de mí, apoyó su mano en mi mejilla y la acarició suavemente. Yo sonreí y él acomodó mi pelo detrás de mi oreja. Con la misma mano me tomó de la nuca y me atrajo hacia él, provocando que yo me estremeciera por dentro, presionó sus labios contra los míos en un hermoso beso húmedo.
-          Ejem… - Dijo Julieta para interrumpir disimuladamente pero no le salió. Yo me separé de Javier y la miré sorprendida - ¿Mal?
-          Ju… - Respondí y miré a Javi que me devolvió una mirada cómplice, puso una tarjeta en el bolsillo de mi campera y entró al boliche sin pronunciar una palabra
-          ¿Te estabas comiendo a Javier Mascherano? – Preguntó Julieta sorprendida - ¡Sos una ídola, Malena! ¡Te admiro!
-          ¿Por qué una ídola? – Preguntó Euge que volvió aparecer al lado de Juli
-          Se comió a Javier Mascherano, la hija de puta.
-          ¿Quién se comió a quién? – Preguntó Cande que apareció al lado de Euge
-          ¡Malena a Mascherano!
-          ¿Qué pasó con Male y Masche? – Preguntó Anto que apareció al lado de Cande
-          ¡Se comieron!
-          ¿ALGUIEN MÁS QUIERE SABÉR DE MI VIDA? – Pregunté sarcásticamente, gritando, ya no controlaba el tono de mi voz. De pronto estaban una al lado de la otra, las cinco con sus miradas sobre mi, fulminándome, parecían policías, yo todavía ni había aclarado mis ideas y tampoco podía hacerlo - Julieta, dejá de contarle a todo el mundo, ¿Si?
-          No somos todo el mundo, ¡Somos tus amigas! – Se quejó Euge
-          Bueno, no quiero hablar más sobre el tema, puede venir Gonza, cuando estemos en casa les cuento – Ellas aceptaron y se pusieron a hablar sobre otros temas.
Amaba que mis amigas me entendieran tanto, seguramente era porque ellas habían pasado por situaciones parecidas pero yo no estaba acostumbrada a esto y además de sentirme confundida me sentía triste y me dolía la cabeza. Me obligué a no pensar sobre el tema porque llegó Gonzalo que había recolectado a todos los chicos. Me dio muchísima risa verlos así porque todos, excepto Martin, venían agarrados de mi novio, tambaleándose.
-          ¿Cuál de ustedes es mi novia o mi ex novia y me metió los cuernos? – Preguntó Fernando que se abalanzó sobre Matías que tampoco tenía equilibrio entonces terminaron por caerse, los dos. Euge levantó ambas cejas y luego volvió a ponerse seria. Anto ayudó a Matías a pararse y Juli la miró con los ojos medio entrecerrados.
-          Em, como se habrán dado cuenta están medio tomados los chicos – Dijo Gonzalo mientras ayudaba a Fer a pararse nuevamente – Creo que los tengo que llevar yo a sus casas
-          No te preocupes por este – Ordenó Euge, se acercó a Fer y le sacó las llaves del auto del bolsillo – Yo me ocupo – Gonza la miró, extrañado, mientras ella se subía al auto de su novio y se iba. Euge puede ser una yegua cuando quiere, pensé.
 
-          Estoy muertísima – Exclamó Juli tirándose al sillón cuando llegamos todas a mi casa.
-          Yo también, mal. – Repuso Cande mientras dejaba sus tacos al lado de la puerta de entrada a mi casa. Anto solamente entró sin pronunciar una palabra. Creo que no le agradaba mucho la idea de dormir con Julieta.
-          Yo también, me quiero ir a dormir lo más rápido posible – Respondí
-          ¡No podés! Nos tener que contar – Dijo Juli mientras se incorporaba y cruzaba las piernas en forma de indio. Todas asintieron y se pusieron en la misma posición
-          Si que puedo, y lo voy a hacer. Además, falta Euge
-          Sh, ya fue, Euge debe estar con ese potrazo de Emiliano
-          No, Euge está acá – Dijo mientras cerraba la puerta a sus espaldas    
-          ¿Dónde estabas, yegua? – Preguntó Cande
-          Fui a llevar a Fer, es una larga historia, pero me parece que acá la que iba a contar algo era Male
-          Uf, está bien. Besé a Javier, eso, punto. Subamos a dormir
-          ¡Detalles! – Exclamó Juli
-          Él es el que me salvó del asalto – Admití
-          Tu héroe. – Respondió con brillo en los ojos como soñando.
-          Mi héroe – Repetí con aire soñador – Pero… ¡basta! Vayamos a dormir – Todas subieron luego de mi, obedientemente.
Todas nos acomodamos, yo puse la cabeza en la almohada y me dormí automáticamente, sin tener tiempo a pensar nada.
-          ¡Cerrá esa ventana, loca! – Gritó Anto, la mañana siguiente
-          Es verdad, ¿Qué hacen? – Dije, estirándome nuevamente
-          ¡Arriba! ¡Son las tres de la tarde! – Exclamó Juli y Euge que estaba durmiendo a mi lado le tiró con su almohada y se volvió a acostar. – Uf, malas ondas.
-          ¡Son las tres de la tarde y las pibas durmiendo, dudududu-rmiendo! – Cantó Cande mientras sonaba la canción La Señal de Daddy Yankee.
-          No pueden escuchar reggaetón a esta horaaaaaaaaaaa… - Dijo Euge que me sacó mi almohada y la puso sobre su cabeza, haciendo que yo casi me cayera de la cama.
Me bajé y comencé a bailar Friki Friki Tona con Juli y Cande mientras Anto intentaba levantarse y a Euge no le quedó otra que también unírsenos a bailar. Después de bailar unas tres o cuatro canciones nos cambiamos y nos preparamos un sándwiches en la cocina, el resto de la familia había salido entonces fuimos a comerlos a living mientras charlábamos de anoche.
-          Mal, ¿Vos estabas bien? – Preguntó Juli
-          Ai, si, ¿Por qué?
-          Porque te viste con Masche y Gonza estaba en el boliche…
-          ¿¡QUE ME VI CON QUIEN!?