jueves, 15 de diciembre de 2011

Capitulo diez. "Él, puede ser el único"

A la mañana siguiente cuando las chicas se fueron, yo aun estaba en pijama, mamá estaba en el living mirando televisión junto a Emilia, que tejía una especie de escarpines blancos, seguramente para el bebé.
           -           Emi, que lindos que te están saliendo
           -           Gracias Male, son blancos, así cuando sabemos el sexo del bebé ya los tiene y sea nena o varón los puede usar.
           -           Claro – Contesté y mamá rió.
Subí a mi habitación y vi que Juli se estaba bañando. Abrí mi armario y saqué mi guitarra con las letras que había escrito en estas semanas. Cuando vi la letra de Siempre te recordaré, un escalofrío recorrió mi cuerpo, me di cuenta de que todo se estaba revirtiendo. En ese momento no estaba segura de querer volver con Gonzalo, aunque lo amaba, siempre le veía el lado negativo a nuestra relación.
Fui hasta la habitación de huéspedes y me encerré ahí. Comencé a tocar canciones variadas y recordé una de mi artista favorita, después de Lady Antebellum, Miley Cyrus, Stay. Seguí con otras canciones hasta que decidí probar algo nuevo, sin la guitarra y con ritmo de fiesta comencé a cantar cosas que se me vinieron a la mente, pensando en lo que me había dicho mi mamá sobre Javi y Gonzalo.
Creo que tenemos algo
Hey, es mi chico
Hoy lo vamos a conseguir,
Vamos a conseguirlo.

Puedo arrancarte hasta los altavoces
Realmente no quiero llegar tarde
Porque pronto vamos a celebrar como si fuera año nuevo
Me encanta toda la música que tocamos
Pero no están escuchando todo lo que dice
¡Hoy lo vamos a conseguir!

Si tú eres el chico, el chico, el chico
,
La pura verdad, el verdadero galán
Si eres el chico, el chico, el chico
Entonces me harás sentir como en una película.

Esta chica, esta chica, esta chica
Será quien revuelva mi mundo
Sé mi chica, mi chica, mi chica
Y quiéreme como en una película

Puedo verte en la pista
Viéndote bailar y como finalmente, te acercas más
He estado observándote, pero no te has dado cuenta

Sí, estoy aquí y es realmente bueno conocernos ya
1, 2, 3 ¿puedes sonreír para una foto?
Esta noche vamos a divertirnos, vamos a vivirlo

Sí, voy a cantar mi canción
Si quieres unirte a mí y cantar
Podemos bailar toda noche, tú y yo

Sí, bajémonos de fiesta
Celebrémoslo con todo el mundo
Pasar un buen rato
Sí, el tiempo de nuestras vidas

Si tú eres el chico, el chico, el chico,
La pura verdad, el verdadero galán
Si eres el chico, el chico, el chico
Entonces me harás sentir como en una película.
           -           ¡ME ENCANTA! ¿Desde cuándo cantás? ¡Malena! ¡Soy tu mejor amiga y no lo sabía! ¡Cantás re bien, tenés la voz idéntica a la de Miley! Me encanta, ¿Es tuya? ¿La escribiste vos? AAAAAAAAAAAIIIIIIII – Gritó Juli, entrando a la habitación arrebatadamente, haciéndome largar una carcajada.
           -           Si, es mía, la escribí yo y canto desde que… desde que corté con Gonzalo.
           -           Que yegua, te pasás Malena, sos lo más. ¿Por qué no me contaste?
           -           No sé, no me gusta cantarle a alguien, solamente mi papá me escuchaba
           -           Ay, ¡pero tenés re buena voz!
           -           ¿Vos decís? – Pregunté arrugando el ceño
           -           ¡Obvio, me encanta! – Yo reí.
           -           Gracias, pero no creo que nadie esté listo para escucharme.
           -           Dios, vos siempre sobrándote, cuando caminas te pateas la autoestima, Malena, ¡Despertá! – Yo volví a reír por lo que dijo y ella revoleó los ojos. – Cantá otra. – La miré y ella sonrió. Saqué mi guitarra y canté el estribillo de Siempre te recordaré – Guau, me encanta
           -           Gracias. Igual, no quiero cantar. – Ella volvió a revolear los ojos.
           -           Sos más terca que tu mamá Malena, después decís que son distintas, físicamente capaz, pero tienen el mismo carácter, dios.
           -           Bueno, basta, ¿No querés comer algo? Yo me muero de hambre – Comenté, mientras me ponía de pie y apoyaba la guitarra en el suelo. Bajamos cuando era casi la hora de almorzar.
Estuvimos toda la tarde en casa e invitamos a Vicky, mientras hablábamos y comíamos en mi living. Cuando ella se fue ya era casi de noche, nos bañamos y cenamos todos juntos, con mamá, Román, Emilia y Antonio. Juli se fue a dormir temprano, al igual que Emilia y Antonio, excusándose con que estaba cansada. Yo me quedé terminando de lavar los platos con mamá, mientras Román veía televisión en el sillón del living.
         -             Hija, podes ir a dormir con Juli, si querés.
         -             No, está bien, yo no estoy cansada.
         -             Bueno, como quieras – Apenas terminamos de secarlos, nos unimos a Román en el living. Nos pusimos a mirar una película mientras comíamos pochoclos que mamá había hecho en el microondas.
         -             Eso no es un actor, es malísimo – Comentó Román y ambas reímos.
         -             ¿Cómo se llama? – Preguntó mamá.
         -             No se… Marco… algo
         -             Ay, ¡Qué lindo nombre!
         -             Hablando de lindos nombres… ¿No tendrían que elegir como se va a llamar mi hermanito o hermanita?
         -             Es verdad Román, estamos tan ocupados con otros temas que ni pensamos en cómo se va a llamar.
         -             Em… bueno, entonces si es nena Patricia junior y si es varón Román junior – Bromeó y se cruzó de brazos, yo reí.
         -             A mí me gusta… mm… Bruno. -  Acotó mamá
         -             Bruno McDonnell, si, puede ser, me gusta.
         -             ¿Y Francisco? - Agregué
         -             Francisco McDonnell. ¡Perfecto! ¿Y si es nena? Violeta
         -             Bárbara
         -             ¡Malísimos! Alma, Alegra, Paz. Violeta y Bárbara son básicos – Dije frustradamente y los dos rieron. Román frunció el ceño.
         -             Alma McDonnell, Alegra McDonnell, Paz McDonnell, no, es muy hippie – Dijo, mientras levantaba el dedo índice y medio.
         -             No, Alegra queda divino. – Agregó mamá y yo sonreí
         -             Bueno, está bien – Aceptó mi padrastro de mala gana y mi mama y yo reímos. – Pero hay algo que ya está impuesto. – Mamá borró su sonrisa y lo miró como haciéndolo callar. – Bueno, me voy a acostar – Dijo como para zafar – Que duerman bien, las amo – Saludó y se fue.
         -             ¿Qué es lo que está impuesto? – Pregunté.
         -             Bueno Male… tengo que darte una noticia que creo que no te va a gustar mucho.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Capitulo nueve "Definiendo caminos"

           -           ¿Qué tiene en la cabeza ese chico? – Preguntó Juli, cruzándose de piernas, sentada en la cama cuando le terminé de contar lo que había pasado.
           -           Ay, no sé, pero me quiere volver loca Ju, no sé que voy a hacer.
           -           Malena, lo amás, dejá a Javier de una vez por todas, si él también solamente quiere divertirse, no le importa que vos seas la ex de Gonzalo Higuaín o la de Michael Jackson. – Yo fruncí el ceño
           -           ¿Michael Jackson? Julieta, tengo 16 años, no 50. – Dije riendo y ella también se me unió.
           -           El punto es, amás a Gonzalo, dejá de engañarte a vos misma
           -           Ya te lo dije, no me engaño a mi misma Juli, yo tengo muy claro lo que siento y en este momento no quiero nada serio con nadie. Cambiando de tema, ¿Anoche estaba Mati al final?
           -           AAAAAAAAAy, no me hagas acordar – Dijo y se agarró la cabeza
           -           ¿Por qué? ¿Pasó algo? ¿Hiciste cornuda a Antonela? – Ella asintió tapándose la cara. – Diossssssss, sos tremenda Julieta, no parás ¿Eh?
           -           Y bueno, yo también estoy soltera, como vos, como Cande, como Euge, no tenemos nada serio.
           -           Es verdad, si lo pensás bien, ¡Tenés razón! Estamos todas solteras – Dije, con una sonrisa picarona en la cara.
           -           ¿Sale joda otra vez?
           -           ¡Julieta! Vos no cambias más jajajaja ¿Te acordás esa vez que yo me había peleado con Gonzalo por Soledad y habíamos hecho noche de chicas, apenas conocimos a Euge?
           -           Eh… si… ponele que sí.
           -           Bueno, ahora que somos más, podemos hacer otra, invitamos a Cande, a Anto, a Euge, obviamente, a Vicky y podemos invitar a Guada.
           -           Estaría bueno, como que cuando sos más grande no haces más esas cosas y medio como que se pierden ¿Viste? Muy buena idea Mal
           -           De diez, ya le empiezo a avisar a las chicas. – Dije y salí de mi habitación, dejándola chateando en mi notebook.
Bajé las escaleras y me encontré con mamá sentada en el comedor, tomando de una taza con la vista fija afuera.
           -           Ma, ¿Estás bien? – Pregunté y me senté a su lado.
           -           Si, excelente hija, ¿Por qué?
           -           No sé, estoy viviendo cosas raras
           -           ¿Pero te sentís bien?
           -           Si, si obvio… solamente que es raro, no sé, como si estuviera soñando. – Ella rió
           -           Es el amor. Te estás dando cuenta de lo mucho que amás a Gonzalo
           -           ¿A Gonzalo?
           -           Si mi vida, eso pasa siempre. Te das cuenta de cuanto amás al amor de tu vida cuando no lo tenés. Ahora que estás con Javi, te das cuenta de lo que amás a Gonza.
           -           Ay, dios, como me conocés mamá
           -           Ni que te hubiese parido – Bromeó y yo reí, después de unos segundos en silencio, prosiguió – Me pasó cuando murió tu papá – Yo la rodeé con el brazo, mientras ella se refregaba los ojos para no llorar – Estamos viviendo un nuevo capítulo de nuestras vidas ¿Sabés? – Yo asentí.
           -           La llegada de tu hermanito o hermanita es una bendición, es como para darnos una alegría después de tanta tristeza. Una vida se va y otra vuelve, por algo es que estamos en España, con Román a nuestro lado incondicionalmente, por algo conociste a Gonzalo, a todas tus amigas, por algo Juli sigue siendo tu amiga, por algo ahora estás con Javi, todo pasa por algo, Mal
           -           ¿Me querés decir que estoy con Javi para darme cuenta lo que  realmente sentía por Gonzalo?
           -           Exactamente, porque tu historia con Gonzalo siempre fue como un sueño, pero ahora realmente te estás dando cuenta que si lo amás, en la vida real, fuera del sueño.
           -           Sos una genia Ma, tenés razón, eso es exactamente lo que pasa. – Ella sonrió. - ¿Cómo es que te das cuenta de esas cosas?
           -           No sé, seguramente es por el embarazo que me pone sensible y me hace pensar en todas esas cosas.
           -           Oh, qué lindo. Mamá, ¿Cuándo vamos a poder saber el sexo del bebé?
           -           Y… recién a los 5 meses por ahí…
           -           ¿Y lo vas a querer saber?
           -           Si, obvio. Aunque tengo una corazonada dentro de mí con que es nene
           -           Mas tiernaaaaaa, entonces sí, es varón. Mamá, ¿esta noche pueden venir las chicas y quedarse a dormir?
           -           Ay, si, obvio ¿Qué se les dio por volver a hacer eso? Hacia como un año que no lo hacían.
           -           No sé, temas de amigas – Bromeé y ella rió.
Llamé a todas las chicas y aceptaron rápidamente. Subí a cambiarme y me encontré con Juli emocionada frente a la pantalla de mi notebook.
           -           ¿Estás bien Ju? – Pregunté extrañada
           -           Maaaaaale, Rodri me dijo que me extraaaaaaña – Musitó y yo reí.
           -           ¿Eso sería bueno? Yo creí que querías un touch and go con Mati – Bromeé
           -           ¡Seria genial Malena! ¡Yo también lo extraño!
           -           ¿No estaba con Virginia? – Pregunté, frunciendo el ceño, mientras comenzaba a quitarme la ropa para entrar a bañarme
           -           Siiiiiiiii, pero me extraña, ósea, me dijo que me extraña estando con otra ¡Malena! ¡Reaccioná!
           -           Eh… sí, bueno. Mejor para vos – Sobré y ella se carcajeó
           -           Después me decís a mi – Dijo y revoleó los ojos, yo enarqué una ceja – Bueno, acordate que yo con Rodri había cortado por Mati, ahora Mati está con Anto, yo no estoy con Lucas, soy soltera. – Solté una carcajada y entré a bañarme.
Me puse una remera ajustada blanca con estampado de mariposas de colores, un short de jean, cómodas ojotas, me hice una colita alta y bajé a preparar lo que íbamos a comer. Cuando llegaron las chicas, subí la comida y las bebidas y todas nos acomodamos en mi habitación, listas para contarnos todo lo que nos había pasado en la semana.
Cande se había distanciado bastante de Martín, porque él estaba a full con el tema de Bastian y Evangelina, no estaba dispuesto a perder a su hijo. Mientras ella conocía más a fondo a Bojan Krkic, un jugador del Barcelona que conoció en la fiesta en la que conocimos a Guadalupe.
Euge seguía con Fer y las cosas iban mejorando cada vez más, parecía que la tal Mia lo seguía y él también a ella, pero estaba en otra relación, asique cada vez perdía más el interés, mientras tanto, mi amiga seguía viendo a Emiliano y los dos sabían que cuando ambos vuelvan con sus parejas lo de ellos se iba a terminar.
Vicky seguía totalmente feliz con Esteban, ya estaba a punto de presentarlo a su familia, solamente tenía que perder el miedo a lo que le digan sobre él.
Anto se había enterado de lo que había pasado aquella noche con Juli y Mati, pero no le importó, cada vez le estaba cayendo mejor Julieta y sabía que tarde o temprano ella debería irse a Argentina otra vez y la iba a extrañar. Por lo pronto, le había pedido un tiempo a Mati para estar soltera y disfrutar de sus nuevas amigas.
Guada seguía con Lionel, después de aclarar el tema con Cande, que dejó bien en claro su historia. Estaba contentísima de haber conocido a Anto y a Vicky y de haber seguido en contacto con nosotras, ya que su tonito español nos conmovía a todas, en el momento que no entendíamos algo se lo preguntábamos a Vicky que ya se estaba alejando de hablar con ese tono y estaba más cerca de el nuestro.
Pasamos el resto de la noche contándonos cosas, yo les conté lo que de verdad sentía por Javi y por Gonzalo y lo que había hablado con mamá. Todas concluyeron, hasta Guada, que tenía que dejar a Javi y volver con Gonzalo, pero para mí no era tan fácil como todas lo decían.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Capitulo ocho. "Juntos a la par"

Al día siguiente me desperté a las 2 de la tarde, porque mamá me llamó desesperadamente, haciendo que me sobresalte. Me incorporé rápidamente y la miré con ambas cejas enarcadas
           -           Buenos días ¿Qué pasa mamá? ¿Por qué estás levantada? ¿¡Por qué subiste las escaleras!? ¿Y Juli?
           -           Buenos días mi amor, hay malas noticias, estoy levantada para dártelas y tenia que subir yo, Juli sigue durmiendo en la habitación de huéspedes, no sé porque está ahí.
           -           Ay mamá, no me asustes, ¿Qué pasó?
           -           Gonzalo tuvo un accidente.
           -           ¿Eh? ¿Gonzalo? ¿Qué le pasó?
           -           Parece que había tomado de más, y bueno, volvía a su casa de Barcelona y se desvió en la ruta, chocó contra un árbol. – Yo me quedé con los ojos abiertos como platos sentada en la cama, todavía no había procesado la noticia. – ¡Malena, reaccioná!
           -           ¿Eh? Si, si, vamos. Es que no lo podía creer, pobre Gonza. ¿Se enteró la prensa?
           -           No, por eso nos enteramos tan tarde, me avisó Nancy.
           -           Voy yo, vos quedate.
           -           No Malena, ni se te ocurra.
           -           Mamá, estás embarazada y más con complicaciones, vos sabés. – Dije, mientras me ponía una remera al azar y un short de jean. Ella se agachó a buscar mis romanas y yo la fulminé con la mirada. - ¡No podés hacer fuerzas, Patricia!
           -           Bueno Male, vos sabés que yo no me puedo quedar quieta.
           -           No podes pero debés, mamá, quedate acá. – Dije y comencé a bajar la escalera mientras ella me seguía.
           -           Male…
           -           ¡Basta! ¡No se discute más! Quedate ahí – Dije mientras sacaba un pedazo de tarta fría de la heladera y comenzaba a comerla – Si a vos o a mi hermanito o hermanita les pasa algo yo me muero.
           -           Male, no nos va a pasar nada, quedate tranquila. – Ella tenía un vestido floreado y se puso una campera de hilo, como para salir. Buscó la llave del auto y yo la quedé mirando fijamente.
           -           Ojo con emocionarte – Le dije y la seguí.
Partimos hacia la clínica y no vimos ni un paparazzi cerca de allí, asique entramos sin problemas y preguntamos en la entrada donde estaba Gonzalo Higuaín, la secretaria nos miró con cara rara pero yo le dije que éramos sus familiares.
           -           ¿Usted piensa que una embarazada vendría con su hija loca a ver un jugador de fútbol?
           -           Eh, si, perdón. Habitación 102, Segundo piso.
Le agradecimos y subimos por el ascensor, para que mamá no tenga que hacer fuerzas en la escalera. Apenas llegamos al segundo piso vimos a Nancy y a Lautaro sentados en la sala de espera, yo corrí a abrazar a Lautaro quien me miró con compasión. Mamá abrazó a Nancy.
           -           Oh, Patri, no te hubieras molestado en venir, ¡Mirá como estás!
           -           Todo por ustedes – Respondió. Yo me separé un poco de Lautaro, pero lo rodeé con mi brazo.
           -           ¿Cómo está Gonzalo?
           -           Y… está bastante machucado – Dijo y Lauti y yo reímos. – Le dolía todo, pero nada grave.
           -           Mejor que esté bien – Repuso mamá.
           -           ¿Puedo verlo? – Pregunté esperanzada.
           -           Claro, está dormido, por eso nosotros vinimos afuera. – Yo entré sobresaltadamente a la habitación haciendo que Gonzalo se de vuelta en la cama.
Me senté en la silla que estaba al lado de la cama y comencé a recordar el horroroso día del robo, cuando me quedé shockeada en la vereda, cuando conocí a Javi, cuando me desmayé en mi casa, cuando me desperté y Gonzalo estaba durmiendo a mi lado, todo. Tenía todos los recuerdos claramente en mi cabeza. Además, podía recordar que Gonzalo se había sentido sumamente culpable por dejarme ir de su casa sola.
En este momento era igual, yo sentía que había tenido una parte de culpa del accidente que había tenido el amor de mi vida. Se me escapó un sollozo seguido de varias lágrimas encadenadas, haciendo que Gonzalo despierte. Él me miró y rió.
           -           Logré mi objetivo – Musitó.
           -           ¿¡Gonzalo, tu objetivo era casi matarte!?
           -           No, llamar tu atención de una vez por todas. Tomé de más porque necesitaba aguar mis penas, vos me negaste casi de por vida y el otro gato con el que fingía me engañó delante de mis propias narices. Soy un fracasado, lo sé.
           -           ¡Higuaín! La vida no son solamente minas, sos el mejor delantero del Real Madrid, ganas miles de euros por mes.
           -           La plata no compra nada si el amor de mi vida me odia
           -           Vos sabes perfectamente que no es así. – Dije, secando mis lágrimas y me crucé de brazos. – Es exactamente lo contrario, aunque seas un idiota.
           -           Por favor, decimelo con tus propias palabras y soy el hombre más feliz del mundo – Yo dudé.
           -           Gonzalo, esto es por vos, no es una apuesta.
           -           Y nadie dijo que lo sea
           -           Vos estás apostando tu vida, no es así.
           -           Ay, no seas exagerada Malena… Estoy bien yo. – Se destapó y se puso de pie.
           -           Gonzalo, volvé a acostarte – Ordené, ya me estaba poniendo nerviosa - ¡Gonzalo, acostate!
           -           No vale la pena, estoy bien
           -           Gonzalo, por favor acostate en esa cama – No me hizo caso - ¡No quiero perderte! – Admití por fin, él se paró en seco y sonrió.
           -           Me seguís demostrando que me amás – Yo asentí y las lágrimas se agolparon en mis ojos.
           -           Siempre voy a estar con vos – Afirmé.
En ese momento Nancy, Patricia y Lautaro entraron en la habitación y obligaron a Gonzalo a volverse a acostar. Finalmente le dieron el alta esa misma noche y pudo dormir en su casa. Entre nosotros no pasó más nada, pero me daba rabia pensar lo que hubiera pasado si ellos no hubieran entrado a la habitación. Tal vez, todo sería como antes, pero no lo fue.