Al día siguiente me desperté a las 2 de la tarde, porque mamá me llamó desesperadamente, haciendo que me sobresalte. Me incorporé rápidamente y la miré con ambas cejas enarcadas
- Buenos días ¿Qué pasa mamá? ¿Por qué estás levantada? ¿¡Por qué subiste las escaleras!? ¿Y Juli?
- Buenos días mi amor, hay malas noticias, estoy levantada para dártelas y tenia que subir yo, Juli sigue durmiendo en la habitación de huéspedes, no sé porque está ahí.
- Ay mamá, no me asustes, ¿Qué pasó?
- Gonzalo tuvo un accidente.
- ¿Eh? ¿Gonzalo? ¿Qué le pasó?
- Parece que había tomado de más, y bueno, volvía a su casa de Barcelona y se desvió en la ruta, chocó contra un árbol. – Yo me quedé con los ojos abiertos como platos sentada en la cama, todavía no había procesado la noticia. – ¡Malena, reaccioná!
- ¿Eh? Si, si, vamos. Es que no lo podía creer, pobre Gonza. ¿Se enteró la prensa?
- No, por eso nos enteramos tan tarde, me avisó Nancy.
- Voy yo, vos quedate.
- No Malena, ni se te ocurra.
- Mamá, estás embarazada y más con complicaciones, vos sabés. – Dije, mientras me ponía una remera al azar y un short de jean. Ella se agachó a buscar mis romanas y yo la fulminé con la mirada. - ¡No podés hacer fuerzas, Patricia!
- Bueno Male, vos sabés que yo no me puedo quedar quieta.
- No podes pero debés, mamá, quedate acá. – Dije y comencé a bajar la escalera mientras ella me seguía.
- Male…
- ¡Basta! ¡No se discute más! Quedate ahí – Dije mientras sacaba un pedazo de tarta fría de la heladera y comenzaba a comerla – Si a vos o a mi hermanito o hermanita les pasa algo yo me muero.
- Male, no nos va a pasar nada, quedate tranquila. – Ella tenía un vestido floreado y se puso una campera de hilo, como para salir. Buscó la llave del auto y yo la quedé mirando fijamente.
- Ojo con emocionarte – Le dije y la seguí.
Partimos hacia la clínica y no vimos ni un paparazzi cerca de allí, asique entramos sin problemas y preguntamos en la entrada donde estaba Gonzalo Higuaín, la secretaria nos miró con cara rara pero yo le dije que éramos sus familiares.
- ¿Usted piensa que una embarazada vendría con su hija loca a ver un jugador de fútbol?
- Eh, si, perdón. Habitación 102, Segundo piso.
Le agradecimos y subimos por el ascensor, para que mamá no tenga que hacer fuerzas en la escalera. Apenas llegamos al segundo piso vimos a Nancy y a Lautaro sentados en la sala de espera, yo corrí a abrazar a Lautaro quien me miró con compasión. Mamá abrazó a Nancy.
- Oh, Patri, no te hubieras molestado en venir, ¡Mirá como estás!
- Todo por ustedes – Respondió. Yo me separé un poco de Lautaro, pero lo rodeé con mi brazo.
- ¿Cómo está Gonzalo?
- Y… está bastante machucado – Dijo y Lauti y yo reímos. – Le dolía todo, pero nada grave.
- Mejor que esté bien – Repuso mamá.
- ¿Puedo verlo? – Pregunté esperanzada.
- Claro, está dormido, por eso nosotros vinimos afuera. – Yo entré sobresaltadamente a la habitación haciendo que Gonzalo se de vuelta en la cama.
Me senté en la silla que estaba al lado de la cama y comencé a recordar el horroroso día del robo, cuando me quedé shockeada en la vereda, cuando conocí a Javi, cuando me desmayé en mi casa, cuando me desperté y Gonzalo estaba durmiendo a mi lado, todo. Tenía todos los recuerdos claramente en mi cabeza. Además, podía recordar que Gonzalo se había sentido sumamente culpable por dejarme ir de su casa sola.
En este momento era igual, yo sentía que había tenido una parte de culpa del accidente que había tenido el amor de mi vida. Se me escapó un sollozo seguido de varias lágrimas encadenadas, haciendo que Gonzalo despierte. Él me miró y rió.
- Logré mi objetivo – Musitó.
- ¿¡Gonzalo, tu objetivo era casi matarte!?
- No, llamar tu atención de una vez por todas. Tomé de más porque necesitaba aguar mis penas, vos me negaste casi de por vida y el otro gato con el que fingía me engañó delante de mis propias narices. Soy un fracasado, lo sé.
- ¡Higuaín! La vida no son solamente minas, sos el mejor delantero del Real Madrid, ganas miles de euros por mes.
- La plata no compra nada si el amor de mi vida me odia
- Vos sabes perfectamente que no es así. – Dije, secando mis lágrimas y me crucé de brazos. – Es exactamente lo contrario, aunque seas un idiota.
- Por favor, decimelo con tus propias palabras y soy el hombre más feliz del mundo – Yo dudé.
- Gonzalo, esto es por vos, no es una apuesta.
- Y nadie dijo que lo sea
- Vos estás apostando tu vida, no es así.
- Ay, no seas exagerada Malena… Estoy bien yo. – Se destapó y se puso de pie.
- Gonzalo, volvé a acostarte – Ordené, ya me estaba poniendo nerviosa - ¡Gonzalo, acostate!
- No vale la pena, estoy bien
- Gonzalo, por favor acostate en esa cama – No me hizo caso - ¡No quiero perderte! – Admití por fin, él se paró en seco y sonrió.
- Me seguís demostrando que me amás – Yo asentí y las lágrimas se agolparon en mis ojos.
- Siempre voy a estar con vos – Afirmé.
En ese momento Nancy, Patricia y Lautaro entraron en la habitación y obligaron a Gonzalo a volverse a acostar. Finalmente le dieron el alta esa misma noche y pudo dormir en su casa. Entre nosotros no pasó más nada, pero me daba rabia pensar lo que hubiera pasado si ellos no hubieran entrado a la habitación. Tal vez, todo sería como antes, pero no lo fue.
kjndvkjnskjvjdsnkvjkjndvkjnskjvjdsnkvjs ¡Que emocionante! Tienen que volver Malena y Gonzalo es lo mejor que puede pasar, que termine esta temporada y llegue la próxima (?)
ResponderEliminarTienen que volver a lo que eran antes!!!...
ResponderEliminarme encanto este capitulo... :) <3
aiii me asustaste jajajja, que buen capitulo, pero quieroo que vuelvaaan
ResponderEliminar