sábado, 27 de agosto de 2011

Capitulo dos "Nuestro tiempo está aquí"


Caminaba de un lado a otro, no me podía quedar quieta. Sentía que no me podía mantener parada, entonces caminaba, rápidamente, desde el final del pasillo hasta el principio, y viceversa, una y otra vez.
           -           Malena, se te van a salir las piernas, pará un poco.
           -           Me voy a morir, Ju.
           -           Ay, tranquilizate un poco, ¿Si? Va a estar todo bien
                -      Pero no me dijeron nada los médicos Juli, ¿No viste que los médicos en las películas cuando no dicen nada es porque están muy mal?
                -      Ay, Malena, aflojale a la televisión y tranquilizate. – Me senté a su lado y las lágrimas estaban comenzando a brotar de mis ojos, pero gracias a dios, en ese momento llegó Román.
                -      ¿¡Dónde está!? – Preguntó desaforado.
                -      En observación, con los médicos.
                -      ¿Qué te dijeron?
                -      Todavía nada, pero tengo miedo por mi hermanito, Román.
                -      Tranquila Male, no le va a pasar nada – Dijo positivo, mientras me abrazaba.
                -      ¿La familia de la señora embarazada? – Preguntó un médico, mirando hacia todos lados.
                -      ¡Nosotros! – Dijimos con Román a unísono y Juli levantó la cabeza, cansada.
                -      Tuvo muchísima suerte, perdió mucha sangre y…
                -      ¡El diagnostico por favor! ¿Cómo está mi mujer?
                -      Tranquilo señor, pudimos salvar a ambos, pero todavía está en terapia intensiva. La paciente tuvo pérdidas de sangre, por el embarazo a esta edad, ¿Qué edad tiene?
                -      Va a cumplir cuarenta – Respondí horrorizada. Él asintió como dándose la razón.
                -      Va a ser complicado…
                -      ¿La puedo ver?
                -      Imposible, cuando mejore se va a poder ver, permiso.
                -      Ay, dios. – Dije y volví a sentarme, estaba comenzando a marearme.
                -      Tranquilizate mi amor, va a salir todo bien, están los dos o las dos fuera de peligro. Todavía les tengo que avisar a mis viejos, ¿Necesitás que le avise a alguien más? – Rápidamente se me vino Gonzalo a la mente, el siempre me ayudaba en los momentos difíciles, y más si se trataba del embarazo de mamá. Pero ahora estábamos distanciados y no me animaba a hacerlo. Me limité a sacudir la cabeza. – Le voy a avisar a Nancy y Carola. – Sacó su celular y se fue por el pasillo.
                -      ¿A Nancy? – Preguntó Juli desconcertada.
                -      Si, son extremadamente amigas, para mi desgracia.
                -      ¿Las chicas saben que tu mamá está embarazada? 
                -      Ay, no sé, capaz que me olvidé de contarles, tengo la cabeza en cualquier lado
                -      No, no lo saben.
                -      ¡AAAAAAAAAI! Son muchos problemas para mí.
Narra Gonzalo
                -      ¡Amor, levantate! ¡Dale Gonzalo, hace toda la tarde que estás durmiendo! – Gritó Nancy desde abajo. Di media vuelta en la cama y me levanté de un salto, miré la hora y eran las 20:42 - ¡Gonzalo! Dale. –Dijo mientras se asomaba en la puerta.
                -      No quiero, no puedo.
                -      Gonza, dale, dejá de pensar en Malena ¿Si?
                -      Repito, no quiero, no puedo.
                -      Ay, los jóvenes de ahora, como sufren por amor. – Dijo, frustrada y salió. Yo fui hasta mi armario y me puse ropa deportiva, bajé y ya se estaba haciendo de noche. Salí al jardín y comencé a hacer jueguito con una pelota, hasta que sonó el teléfono. Corrí hasta él, ya que mi mamá estaba en la cocina y el resto de la familia no estaba.
                -      ¿Hola?
                -      ¿Gonzalo?
                -      Si, ¿Quién habla?
                -      Román. Perdoname que llame a esta hora pero Patricia está internada, estuvo a punto de perder al bebé, pero ya están ambos fuera de peligro.
                -      ¿¡QUÉ!?
                -      Si, avisale a Nancy si podés, gracias.
                -      Está bien, ya le digo y vamos para allá. – Corté. - ¡MAAAAAAAMÁ!
                -      ¿Qué pasa Gon?
                -      Patri está por perder el bebé, está internada
                -      Oh, por dios.- Corrí al garaje y me subí a mi auto lo más rápido que pude, mi mamá hizo lo mismo y así, los dos fuimos al hospital lo más rápido que pudimos.
                -      ¿Qué pasó? – Pregunté desaforado después de encontrar el pasillo donde estaban. El hecho de ver a Malena destruida hizo que me estremezca, la amaba aún más que antes de pelearnos, verla frágil era mi peor debilidad. Ella al verme se paró y me envolvió en un fuerte abrazo.
                -      Mi mamá casi pierde el bebé – Respondió con lágrimas en los ojos. Mi mamá se sorprendió y corrió a abrazar a  Román, que lloraba desconsolado acompañado por Juli.
                -      Va a estar todo bien – Dije positivo y le acaricié el pelo, cosa que extrañaba.
                -      Eso espero…- Agregó no tan esperanzada. Nos separamos al instante y estuvimos un rato sentados en silencio y mamá comentó:
                -      Gon, vos si querés andá a casa, es tarde y mañana tenés que entrenar. – Yo asentí, aunque prefería quedarme aquí, cedí.
                -      Me voy, mañana en cuanto pueda me doy una vuelta – Román asintió mientras sonreía débilmente. Malena me acompañó hasta el ascensor y comenzó a bajar conmigo diciendo que iba a comprar algo para comer.
En ese momento, se oyó una explosión y el ascensor se paró.

sábado, 20 de agosto de 2011

Capitulo uno. "Donde quiera que vaya"


           -           ¡Por fiiiiiiiiiiiin! ¡No veía la hora de que esto llegue! – Gritó Vicky
           -           Ai, yo tampoco, lo odié tanto a este año, excepto porque nos conocimos – Agregó Anto, después de sus declaraciones, comencé a reírme a carcajadas.
Hacía casi un mes que habíamos terminado las clases, ahora estábamos todas en la pileta de la casa de Candela. También, hacía un mes y una semana que me había alejado del amor de mi vida. No porque yo quiera, sino porque hice algo malo, que estaba segura de que jamás me iba a perdonar. Engañé al amor de mi vida, Gonzalo Higuaín, con otro jugador, que me salvó de un robo hacía ya unos tres meses, mi héroe, Javier Mascherano.
A Gonzalo solamente lo veía por la televisión, veía como su rendimiento se mantenía malo durante los partidos, periódicamente, Nancy Zacarías, la mamá de Gonzalo venía a mi casa, ya que nuestras mamás se habían hecho muy buenas amigas, yo trataba de evitarla, para que no me hable de Gonzalo. Mientras que a mi nuevo chico, le iba genial en su club, el Barcelona, que yo tanto odiaba.
Después de cortar con Gonzalo, había estado muy triste, durante casi una semana, no comí y aunque no tenía noticias de él, aún lo sentía muy cerca. Había vuelto a escribir canciones, cosa que no hacía desde los 12 años, cuando papá murió, había olvidado todo con respecto a la música, y solamente mi tristeza había vuelto a renacer esa pasión. Había escrito alrededor de 10 canciones durante esa semana, me quedaba encerrada en mi cuarto, solamente salía para ir al colegio.
Cuando terminó, mis amigas me ayudaron a continuar, venían todos los días a mi casa, vestidas patéticamente, para levantarme el ánimo. Julieta, siempre hacía todo lo posible, ya que estaba viviendo en mí casa, yo intentaba seguirla, pero no podía, no tenía ánimos. La pasé realmente mal, no sabía de dónde sacar fuerzas para seguir.
           -           ¿Y vos, Mal? ¿Qué opinás? – Preguntó Euge. Yo la miré confundida. Escuchar mi nombre me había hecho distraer de lo que estaba pensando. – Seguramente estabas volando – Comprendió.
           -           Em, si, realmente si. – Vicky, Anto y Cande se miraron preocupadas.
           -           ¿Gonz…? – Comenzó Cande
           -           No – Interrumpí – Nunca me voy a olvidar de Gon… de él. Pero no es en lo único que pienso chicas –Dije seriamente, y todas pusieron cara de ofendidas.-  No soy una depresiva – Bromeé, para destrabar el clima. Todas rieron.
           -           Perdonanos Male, estábamos preocupadas por vos… - Yo asentí con una pequeña sonrisa.
           -           Ahora, me cuentan todo, ¿De que me perdí en esta semana y mes? – Lo decía porque estuve solamente con Juli, Anto y Vicky, ya que las demás todavía no tenían vacaciones.
           -           Bueno, yo empiezo. Con Fer sigue todo ahí y yo… bueno… con Emi, jajajajajaja.
           -           ¿No arreglaron nada? – Preguntó Juli, ella negó con la cabeza.
           -           ¿Can? – Pregunté dándole el paso.
           -           Yo sigo con Tincho, es horrible ser la segunda, pero cada vez lo convenzo más de que deje a Evangelina, porque ella se está empezando a dar cuenta de que él pasa más tiempo en Madrid que en Múnich y más ahora que está de vacaciones.
           -           Me imagino, pobre, jajajajajaja.
           -           Si, pobre – Agregó ella revoleando los ojos. Yo le tiré agua desde dentro de la pileta y fue así como se desató una guerra de agua, en la que la más perjudicada fue Cande.
           -           Ey, nos fuimos de tema. Mal, ¿Javi? – Preguntó Euge, cuando todas nos calmamos un poco y nos secamos.
           -           Bueno, después de un tiempo, como ustedes saben – Dije señalando a Vicky, Anto y Juli – Lo llamé, y me dijo que estaba muy contento de que lo llame, había estado esperando mi llamada.
           -           ¿No estaba casado, también? – Preguntó Cande con el ceño arrugado.
           -           Separado. La mujer le metió los cuernos.
           -           ¡Auch! – Exclamó Euge y todas reímos. – Vicky, ¿Pirata? ¿Es pirata o es bueno? Jajajajajaja
           -           Nono, es bueno, jajajajajaja, de pirata solamente tiene el apodo – Bromeó y todas volvimos a reír.
Extrañaba estar así con mis amigas, cada vez éramos más, y amaba que seamos un grupo grande, todas nos amábamos y nos entendíamos mutuamente. Todas estaban al tanto de todo lo que le pasaba a la otra, nos ayudábamos siempre. Seguimos toda la tarde hablando, contándonos cosas, chismes y tomando tererés. Solamente cuando se hicieron las 20:30, nos fuimos.
Volvimos con Juli caminando a mi casa, quedaba solamente a dos cuadras, en el mismo barrio privado. Ella estaba hablando por teléfono con su novio Lucas, y más de todo peleando, porque él quería que vuelva y ella no lo hacía. Yo venía pensando en cualquier cosa cuando vimos que una camioneta nos pasó rapidísimo por al lado, haciéndonos estremecer a ambas y que Juli corte con su novio de repente.
             -        Ju, ¿ese no era Martín?
             -        Sí, eso creo. –Dijo confundida - ¿Está parando en la casa de Gonzalo?
             -        No sé, supongo, eso iba a hacer antes de que nos separemos
             -        ¿Habrá pasado algo con Evan? – Preguntó y yo me encogí de hombros.
             -        ¿HOOOOOOOOLAAAAA? ¿HAAAAY ALGUIEN EN CASA? – Grité, pero nadie me contestó. En ese momento el celular de Julieta comenzó a sonar nuevamente.
             -        Ay, dios, que chico denso, me voy a hablar al baño. – Yo asentí.
             -        ¿MAMÁÁAÁÁÁ? ¿ROMÁN?
Dejé mi bolso en una silla del comedor y comencé a caminar por el pasillo asustada, mamá nunca salía sin avisarme.
             -        ¡MAAAAAA! ¡Mamá! – Abrí la puerta de su habitación lentamente. - ¿Mamá? – Vi gotas de sangre en la alfombra y casi me desmayo del susto. - ¿¡MAMÁ!? – Encontré a mi mamá tirada al lado de su cama, desmayada. – Ai, por dios, ¡MAMÁ! – La tomé de la espalda suavemente e intenté levantarla, para ver si reaccionaba. – ¡Mamá! ¡Despertate, por favor! ¡JUUUUUULI! ¡JULIETA!
Mi amiga entró corriendo, desesperada y casi se desmaya al ver a mi mamá, ensangrentada.
                -           Ay, ¡Male! ¿¡Qué pasó!?
                -           No sé, Juli, ¡Llamá a una ambulancia! ¡Mi mamá se muere!

martes, 16 de agosto de 2011

Boletín de noticias (?

Hooooooooooooooooola mis hermosas lectoras! Yo se que me extrañaban(? No, les vengo a contar, que no tienen que decepcionarse, porque OBVIAMENTE va a haber segunda parte, Male y Gonza no pueden quedar así después de casi un año de relación! Además, no van a pensar que al conocerlo no iba a ponerle más acción a la novela? Ok, no, pero estoy haciendo mi mejor intento por hacerlo.

Además de esto quería comentar que últimamente no estoy teniendo mucho tiempo, porque después de las vacaciones de julio que me dejaron media tonta, tengo que estudiar un montón para levantar mis notas (no son las peores, pero pueden ser mejores). También, últimamente bastante gente me preguntó porque borré la primera parte, y gente nueva que quería engancharse a leer no podía; fue porque varios FAKES (bah, dos que yo haya visto) copiaron la idea de mi novela, y hasta algunas partes las copiaron TEXTUALES.
Ustedes no se imaginan lo que a mi me amargó esto, asique decidí borrar la primera parte, y ahora cuando empiece con la tercera voy a empezar a borrar la segunda.

Para los que quieren engancharse a leer desde ahora: Leyendo la segunda parte que todavía está en el blog, la novela se entiende PERFECTAMENTE, porque siempre intento retomar partes de antes, para que esto pase. Lo malo es que la tercera parte si va enganchada con la segunda, asique les recomiendo que si quieren engancharse ahora, todavía están a tiempo :)

Bueno, yo siempre con toda la onda, les voy avisando que dentro de poquitos días van a tener la tan esperada tercera parte, GRACIAS POR TANTO, nunca me voy a cansar de decirlo, y aunque a algunas ni las conozca, sepan que aprecio mucho los comentarios que hacen, asique muchísimas gracias. PAZ :)

martes, 2 de agosto de 2011

Capitulo veintidos "Siempre te recordaré"

El despertador sonó a las siete de la mañana en punto, como todos los días. Era un lunes, volvía a empezar la semana, tenía que ir al colegio, seguir la rutina de todos los días. Pero esta vez, era todo diferente.
Me incorporé lentamente y me senté en la cama. Rápidamente volvió el nudo en la garganta y se me oprimió el estómago, al igual que anoche, después de esa horrible conversación que terminó con mi felicidad. Lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas y Julieta se despertó a causa de mis sollozos.
-          Ay, Mal… - Se lamentó, salió de su cama y se dirigió a mi lado. Me rodeó con su brazo tiernamente y yo me cubrí la cara con las manos.
-          No puedo Ju
-          ¡Malena! No seas fatalista, Gonzalo no es tu vida, seguís viviendo. – Yo asentí y me sequé las lágrimas. Me levanté y me cambié con el uniforme del colegio. Saludé a Juli que siguió durmiendo y bajé. Ahí estaba mamá, sentada en una silla del comedor.
-          Mal… yo… - Comenzó. Me miró a la cara y preguntó.- ¿Vos estuviste llorando?
-          Voy a tener un hermanito, lo acepto pero no va a tener cuñado. – Ella me miró con una mezcla de felicidad y angustia.
-          ¿Lo aceptás? Gracias Male – Dijo, se levantó y me abrazó. - ¿No va a tener cuñado? ¿Qué pasó?
-          No estoy lista para decírtelo, ya te lo voy a contar pero por ahora, estoy soltera. – Ella solamente asintió y luego comenzó a hablarme de otras cosas para distraerme, hasta me contó que Sofía volvió a Argentina, sola y Emilia y Antonio se quedarían acá, por un tiempo más. Pero yo no podía dejar de pensar en mi ex novio y en Javier.
Al llegar a la escuela me encontré con Anto, que me esperaba afuera.
-          Bueno… la última semana… ¿Estás lista para vacaciones?
-          Para nada. Estoy muy mal amiga…
-          ¿¡Que pasó!? – Preguntó sorprendida.
-          Me peleé con Gonzalo, estoy soltera. Se enteró lo de Javi, va, le conté, mi conciencia no podía más… - Ella sonrió como alentándome y siguió hablando de otros temas, al igual que lo había hecho mamá.
Cuando entramos al aula, estaban los clones de Victoria, que como siempre se rieron de mí y de Anto, pero no ella, ella solamente me miraba, aun sorprendida. En las clases me la pasé dibujando cosas raras, sin escuchar a las profesoras, que ni repararon en mi desinterés. En los recreos, estuve con Anto en la cafetería, que me hablaba y hablaba y yo no la escuchaba. El día pasó lentamente y mi mente volaba por cualquier parte. Al terminar y ser hora de irnos, me quedé última en el salón, como siempre, y no me di cuenta que atrás mío estaba la chica que me hacía siempre la vida imposible.
-          Malena… Creo que tenemos que hablar… - Admitió y yo volteé hacia ella, con resentimiento y expresión cansada.
-          Si vos lo crees necesario… Yo no tengo que explicar nada, se lo que pasa en ese mundo, soy parte de él, te habrás dado cuenta anoche… Si es eso lo que te preocupa, no voy a decir nada… - Ella asintió.
-          A mi me costó conocer a Esteban… lo amo, ¿Sabías? Nadie lo sabe, solamente él.
-          Bueno, te felicito. Espero que no termines como yo, que perdés lo que más amás, por culpa de ese mundo y también espero que no sigamos siendo enemigas
-          No, si es por lo de enemigas, despreocupate, yo nunca te odié, sabía que tenías algo bajo la manga solamente… ¿Qué pasó? Me podés contar si querés.
-          Gracias Vicky, quiero ser tu amiga, porque creo que cuando no odias a alguien, podés ser buena persona, pero, no estoy lista todavía, no se lo conté ni a mi mamá.
-          Entiendo, yo todavía no estoy lista para contarles a mis papás que soy la novia de Esteban Granero – Confesó. - Peor todavía, son del Atlético. – Agregó con tono de actriz melodramática, poniéndose una mano sobre la frente.
-          Uh… - Lamenté y no pude evitar reír. Era la primera vez que reía en el día, después de tanto dolor.
-          Ay, ¡Si! Por fin te saqué una sonrisa – Dijo, y ella también sonrió.
-          Mi novio es… digo, era… Gonzalo Higuaín
-          Si, me contó Esteban, pero prefería que vos me lo cuentes, para que me agarres confianza, gracias Male. – Yo sonreí débilmente y cada una se fue por su camino a casa.
Cuando llegué, mamá, Román, Emilia y Antonio me saludaron amistosamente y me invitaron a merendar con ellos, pero me negué. Subí a mi cuarto, leí la notita de Juli que decía que estaba en lo de Euge, me saqué mi uniforme del colegio, me puse un remerón de Hello Kitty y una calcita negra, descalza y el pelo completamente suelto.
Abrí la puerta de mi balcón y me senté mirando hacia la puerta de mi habitación, como esperando algo. O alguien mejor dicho, yo solamente sabía a quien esperaba. Esperaba a ese hombre que hizo feliz el último año de mi vida, a mi amor de novela, a Gonzalo Gerardo Higuaín, aunque sabía que jamás iba a llegar.
Mientras estaba ahí, se me ocurrió una brillante idea. Primero, busqué la campera, que tenía puesta el día del boliche, el que me enteré que mi héroe era nada más ni nada menos que Javier Mascherano. Revolví los bolsillos hasta encontrar la famosa tarjeta, con su número de celular, lo puse sobre mi mesita de luz.
Bajé rápidamente y fui a la especie de “sótano” donde guardábamos las cosas, ahí estaban mis cosas viejas, las de Santa Fe. Desordené un poco hasta que encontré mi vieja guitarra, que usaba cuando tenía 12 y 13 años. Volví a subir a mi habitación, más precisamente al balcón y comencé a afinarla. Estuve como treinta minutos haciéndolo, busqué un papel y comencé a escribir lo primero que se me vino a la cabeza, como lo hacía antes, con mi papá, que era profesor de música y me enseñó a componer canciones por mi misma, también a hacer la melodía.
Con toda la emoción del momento escribí una canción con melodía incluida a la que nombré, Siempre te recordaré, que empecé a tocar con mi recién afinada guitarra. Estaba segura de que todo había acabado…
Siempre supe que llegaría este día
Estaríamos de pie, uno frente a otro 
Con nuestro futuro en nuestras manos 
Tantos sueños, tantos planes. 

Siempre supe que después 
No habría risa, no habría lágrimas 
Pero así es el dolor 
Y es tan difícil decir adiós 

Tenemos que seguir avanzando 
Estoy tan agradecida por los momentos tan alegres
Que llegué a conocerte
Los momentos que hemos tenido los mantendré como una fotografía 
Y tenerte en mi corazón para siempre 
Yo siempre te recordaré 

Otro capítulo en el libro que no puedo volver, pero tu puedes ver 
Y allí estamos en cada página 
Los recuerdos siempre guardare, delante de las puertas abiertas 
¿Quién sabe hacia que se dirigieron? 
Ojalá, te deseo amor, te deseo suerte 
Para ti el mundo sólo se abre, 
Pero es tan difícil decir adiós 

Todos los días que tuvimos todo lo bueno, todo lo malo 
Van a seguir aquí dentro 
Todas las veces que compartimos todo en todas partes 
Tocaste mi vida 
Si un día miraremos hacia atrás vamos a sonreír y nos reiremos
Pero ahora solo lloramos 
Porque es tan difícil decir adiós