sábado, 26 de noviembre de 2011

Capitulo ocho. "Juntos a la par"

Al día siguiente me desperté a las 2 de la tarde, porque mamá me llamó desesperadamente, haciendo que me sobresalte. Me incorporé rápidamente y la miré con ambas cejas enarcadas
           -           Buenos días ¿Qué pasa mamá? ¿Por qué estás levantada? ¿¡Por qué subiste las escaleras!? ¿Y Juli?
           -           Buenos días mi amor, hay malas noticias, estoy levantada para dártelas y tenia que subir yo, Juli sigue durmiendo en la habitación de huéspedes, no sé porque está ahí.
           -           Ay mamá, no me asustes, ¿Qué pasó?
           -           Gonzalo tuvo un accidente.
           -           ¿Eh? ¿Gonzalo? ¿Qué le pasó?
           -           Parece que había tomado de más, y bueno, volvía a su casa de Barcelona y se desvió en la ruta, chocó contra un árbol. – Yo me quedé con los ojos abiertos como platos sentada en la cama, todavía no había procesado la noticia. – ¡Malena, reaccioná!
           -           ¿Eh? Si, si, vamos. Es que no lo podía creer, pobre Gonza. ¿Se enteró la prensa?
           -           No, por eso nos enteramos tan tarde, me avisó Nancy.
           -           Voy yo, vos quedate.
           -           No Malena, ni se te ocurra.
           -           Mamá, estás embarazada y más con complicaciones, vos sabés. – Dije, mientras me ponía una remera al azar y un short de jean. Ella se agachó a buscar mis romanas y yo la fulminé con la mirada. - ¡No podés hacer fuerzas, Patricia!
           -           Bueno Male, vos sabés que yo no me puedo quedar quieta.
           -           No podes pero debés, mamá, quedate acá. – Dije y comencé a bajar la escalera mientras ella me seguía.
           -           Male…
           -           ¡Basta! ¡No se discute más! Quedate ahí – Dije mientras sacaba un pedazo de tarta fría de la heladera y comenzaba a comerla – Si a vos o a mi hermanito o hermanita les pasa algo yo me muero.
           -           Male, no nos va a pasar nada, quedate tranquila. – Ella tenía un vestido floreado y se puso una campera de hilo, como para salir. Buscó la llave del auto y yo la quedé mirando fijamente.
           -           Ojo con emocionarte – Le dije y la seguí.
Partimos hacia la clínica y no vimos ni un paparazzi cerca de allí, asique entramos sin problemas y preguntamos en la entrada donde estaba Gonzalo Higuaín, la secretaria nos miró con cara rara pero yo le dije que éramos sus familiares.
           -           ¿Usted piensa que una embarazada vendría con su hija loca a ver un jugador de fútbol?
           -           Eh, si, perdón. Habitación 102, Segundo piso.
Le agradecimos y subimos por el ascensor, para que mamá no tenga que hacer fuerzas en la escalera. Apenas llegamos al segundo piso vimos a Nancy y a Lautaro sentados en la sala de espera, yo corrí a abrazar a Lautaro quien me miró con compasión. Mamá abrazó a Nancy.
           -           Oh, Patri, no te hubieras molestado en venir, ¡Mirá como estás!
           -           Todo por ustedes – Respondió. Yo me separé un poco de Lautaro, pero lo rodeé con mi brazo.
           -           ¿Cómo está Gonzalo?
           -           Y… está bastante machucado – Dijo y Lauti y yo reímos. – Le dolía todo, pero nada grave.
           -           Mejor que esté bien – Repuso mamá.
           -           ¿Puedo verlo? – Pregunté esperanzada.
           -           Claro, está dormido, por eso nosotros vinimos afuera. – Yo entré sobresaltadamente a la habitación haciendo que Gonzalo se de vuelta en la cama.
Me senté en la silla que estaba al lado de la cama y comencé a recordar el horroroso día del robo, cuando me quedé shockeada en la vereda, cuando conocí a Javi, cuando me desmayé en mi casa, cuando me desperté y Gonzalo estaba durmiendo a mi lado, todo. Tenía todos los recuerdos claramente en mi cabeza. Además, podía recordar que Gonzalo se había sentido sumamente culpable por dejarme ir de su casa sola.
En este momento era igual, yo sentía que había tenido una parte de culpa del accidente que había tenido el amor de mi vida. Se me escapó un sollozo seguido de varias lágrimas encadenadas, haciendo que Gonzalo despierte. Él me miró y rió.
           -           Logré mi objetivo – Musitó.
           -           ¿¡Gonzalo, tu objetivo era casi matarte!?
           -           No, llamar tu atención de una vez por todas. Tomé de más porque necesitaba aguar mis penas, vos me negaste casi de por vida y el otro gato con el que fingía me engañó delante de mis propias narices. Soy un fracasado, lo sé.
           -           ¡Higuaín! La vida no son solamente minas, sos el mejor delantero del Real Madrid, ganas miles de euros por mes.
           -           La plata no compra nada si el amor de mi vida me odia
           -           Vos sabes perfectamente que no es así. – Dije, secando mis lágrimas y me crucé de brazos. – Es exactamente lo contrario, aunque seas un idiota.
           -           Por favor, decimelo con tus propias palabras y soy el hombre más feliz del mundo – Yo dudé.
           -           Gonzalo, esto es por vos, no es una apuesta.
           -           Y nadie dijo que lo sea
           -           Vos estás apostando tu vida, no es así.
           -           Ay, no seas exagerada Malena… Estoy bien yo. – Se destapó y se puso de pie.
           -           Gonzalo, volvé a acostarte – Ordené, ya me estaba poniendo nerviosa - ¡Gonzalo, acostate!
           -           No vale la pena, estoy bien
           -           Gonzalo, por favor acostate en esa cama – No me hizo caso - ¡No quiero perderte! – Admití por fin, él se paró en seco y sonrió.
           -           Me seguís demostrando que me amás – Yo asentí y las lágrimas se agolparon en mis ojos.
           -           Siempre voy a estar con vos – Afirmé.
En ese momento Nancy, Patricia y Lautaro entraron en la habitación y obligaron a Gonzalo a volverse a acostar. Finalmente le dieron el alta esa misma noche y pudo dormir en su casa. Entre nosotros no pasó más nada, pero me daba rabia pensar lo que hubiera pasado si ellos no hubieran entrado a la habitación. Tal vez, todo sería como antes, pero no lo fue.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Capitulo siete. "¿Quién posee mi corazón?"

Al llegar allá, todas quedamos mirando la cantidad de personas tomando, bailando, hablando, coqueteando, eran incontables. Rápidamente Juli se fue a buscar algo para tomar con Cande y yo me quedé parada al lado de Javi, con Euge. Apenas entramos estaban pasando la canción Liberty Walk de Miley Cyrus.
           -           Bueno, bienvenidas. Esto es el Barcelona- Bromeó Javi y Euge rió pero yo me quedé seria, se fue con un grupo de hombres con traje y yo me quedé ahí parada.
           -           Las fiestas del Real se ponen más – Comentó Euge en mi odio y yo reí. Fuimos al lujoso baño y nos encontramos con una chica que tenía un vestido negro extremadamente corto con brillos, estaba sentada, casi llorando.
           -           Perdonen, ya las dejo solas. – A mi me conmovió la situación y decidí acercarme.
           -           No, está bien – Dije y Euge entró a uno de los compartimientos - ¿Qué te pasa? – Pregunté agachándome, poniendo una mano sobre su rodilla.
           -           Tuve un problema… con mi novio. – Se secó un poco las lágrimas, tratando de que no se le corra el maquillaje.
           -           Oh, te entiendo, hace muy poco me peleé con mi novio –Confesé - Jugaba en el Real – Dije, casi susurrando, ella rió y Euge que acababa de salir, revoleó los ojos.
           -           ¡Para! ¿Vos eras la novia de Gonzalo Higuaín, no? – Yo abrí mis ojos y luego reí.
           -           ¿Cómo sabías?
           -           En el mundo de las botineras se corre ¡Todo! ¿Y que hacés acá?
           -           Estoy en algo con Javi Mascherano. – Confesé. Esta chica me inspiraba confianza.
           -           Bueno, yo soy Guadalupe, díganme Guada y soy la novia de Lio Messi. – Euge arqueó ambas cejas y Guada volvió a reír. – Me caen bien chicas.
           -           Yo soy Eugenia y soy la novia frustrada de Fer Gago. – Ella volvió a reír.
           -           ¿Sos acompañante?
           -           Sí, estamos con dos amigas más.
           -           Bueno, les cuento que acá es bastante bravo, son todas súper competitivas, yo si sería ustedes cuido a sus novios, porque se los pueden sacar en cualquier momento, como a mí. Vine un segundo al baño y ya se puso a coquetear con una chica de pelo castaño y ojos verdes, con flequillo recto. – Yo miré a Euge y ella me miró a mí.
           -           ¡Cande! – Exclamamos a unísono.
           -           ¿¡Conocen al gato ese!? – Preguntó extrañada y ambas reímos.
           -           No te preocupes, a Cande no le gusta Lio, seguramente entendiste mal, ella es la novia de Demichelis.
           -           ¿Pero ese no está casado? – Euge y yo levantamos nuestros dedos índice y meñique en dirección a Guada y ella rió.
           -           ¿Entonces no tengo de que preocuparme?
           -           ¡Para nada! – Exclamó Euge y todas salimos del baño.
Al volver a la fiesta nos dimos cuenta de que Lionel estaba buscando a Guadalupe, quien nos dejó rápidamente, prometiendo volver. Cande y Juli se nos acercaron bailando y todas comenzamos a hacer lo mismo mientras sonaba la canción Prum de Wisin y Yandel.
Mami yo te he visto, tu llegas a la disco, junto a él, yo no me resisto, tu bailas y la disco se quiere romper.
Mami yo te robo, y no pasa nada, tu novio es un bobo y no va a hacer nada ¡Oh!
En ese momento alguien me tomó del brazo, acercándome hacia él y sacándome del grupo de las chicas. Yo abrí los ojos sorprendida y me encontré con Gonzalo mirándome fijamente.
           -           Nooooooooooo, Higuaín, ¿Yo hablo en chino mandarín o algo parecido?
           -           Malena, ¡No podemos estar separados!
           -           Gonzalo, tenés novia, por favor.
           -           Yo… no… Male – Se sacudió e hizo pucherito.
           -           Gonzalo, ¡Basta! Pareces un nene de cinco años, cortala.
           -           ¿Algún problema? – Preguntó una voz a mis espaldas, que reconocí como la de Guadalupe.
           -           ¿Y vos quien sos? – Repreguntó Gonzalo extrañado.
           -           Tengo nuevas amigas ahora – Afirmé.
           -           Y obvio que nosotras seguimos estando – Confesó Euge a mi lado, seguida de Cande y Juli.
           -           Bueno, ustedes son las amigas, háganla entrar en razón. – Dijo. Fulminó con la mirada a Guadalupe y se fue.
           -           ¿Qué hace acá? – Le pregunté a Lionel que apareció atrás de Guada.
           -           Están todos los del Real. Solemos juntarnos en las fiestas de entre los partidos, además, no es privada. – Confirmó.
           -           ¿Todos? ¿Está Mati? – Lionel frunció el ceño y Juli salió corriendo, de la mano de Cande. Yo reí.
Mientras seguimos charlando apareció Javi, y me preguntó si había visto a Gonzalo.
           -           ¿Por qué no lo voy a ver? Si.
           -           No quiero que pase nada, que te vuelva a molestar.
           -           No me molesta, tiene novia, ya te lo dije. – Él asintió sonriendo y me convidó un poco de lo que estaba tomando. – Sos un estúpido – Dije sonriendo y lo besé.
Seguimos bailando, tomando y charlando toda la noche y las chicas iban y venían, hablaban con gente, nos hicimos súper amigas de Guadalupe y Cande pegó muchísima onda con Bojan mientras que Juli y Euge daban vueltas por todas partes.
           -           ¡MAAAAAAAAAAALENA! – Gritó Juli
           -           Ay, Julieta, estás acá al lado, no me grités que no estoy sorda mi amor. ¿Qué pasa?
           -           Vimos a la novia de Gonzalo a los besos con Puyol K
           -           ¿¡CON PUYOL!? – Preguntamos con Javi a unísono.
           -           Si, y Gonzalo y Malena, la novia de Puyi también los vieron. – Javi me miró indignado y yo reí.
           -           Asique Carolina es una picarona, mirá vos… Con Puyol, que mal gusto ¿No?
           -           Mal – Respondió Euge y todos siguieron riendo, pero a mi me invadió una sensación de bronca y dolor. Dentro de mí sabía que seguía sintiendo cosas por Gonzalo.