lunes, 23 de mayo de 2011

Capitulo nueve "¡Ayuda!"

-          Perdón, Lautaro me dijo que busque galletitas. – Titubeó.
-          Acá están – Indicó Gonzalo entregándole una lata que decía “GALLETITAS”
-          Gra…Gracias…
-          ¿De nada?
-          Gon, se va a enterar todo el mundo ahora. – Dije cuando se fue.
-          A mi no me importa, ¿A vos si?
-          No, pero…
-          No importa lo que digan los demás mi amor. Sin peros.
-          ¿Sabés que sos el mejor de todo el mundo?
-          Lo pensaba, Jajajajaja. – Insinuó y me besó.
-          Mi amor…
-          ¿Qué?
-          Tengo ganas de pelear con Mia
-          Realmente, yo también. ¿Vamos al living? Jajajajaja
-          Que malos que somos, pero si jajajaja.
-          Holaaaaa… - Dijo Gonzalo mientras entrabamos al living - ¿Todo bien?
-          ¿Qué hacían?
-          Eh… Comíamos masitas – Obvió Lautaro. - ¿No se dieron cuenta?
-          Eh, mala onda ¡Ni que los estuviéramos interrumpiendo!
-          Si interrumpen.
-          Si no son novios.
-          No, ni ahí – Negó Mia y Lautaro bajó la cabeza.
-          Que lastima. Estaría bueno que salgamos los cuatro, ¿No?
-          Problema nuestro Gonzalo. ¿No tienen cosas que hacer? – Lautaro parecía realmente enojado.
-          Em., yo no. ¿Vos Mal?
-          No, ni ahí – Negué al igual que lo había hecho Mia anteriormente. Ella me miró desafiante, yo tomé una galletita y la mordí fuertemente con una ceja enarcada. Era mi especialidad. Lautaro hizo una mueca
-          E, ¡Pónganle onda! – Insinuó Gonzalo, me miró y con eso nos entendimos.
-          ¡Y NO SE DEPRIMA! ¡TIRA PARA ARRIBA! ¡CARGA VITAMINAS! ¡DISFRUTA LA VIDA! ♫ – Comenzamos a cantar gritando. En ese momento entró Nancy.
-          ¿Qué pasa chicos? ¿Están cantantes hoy? – Al verla Mia abrió sus ojos y boca grandes como puertas de la sorpresa. Se iba a dar cuenta de lo oficial que era mi noviazgo con Gonzalo y no me importaba ni lo más mínimo.
-          Estábamos tratando de sacarle el nerviosismo a Laucha jajajaja – Bromeó Gonza
-          Mmm… No van muy bien me parece
-          ¡No avanzamos nada!
-          Bueno… Me parece que yo me voy a tener que ir… - Dijo Mia incómoda.
-          ¿Tan temprano? – Preguntó Lautaro
-          Eh… si… tengo que… ir a visitar unos amigos de antes…
-          Bueno, te acompaño hasta afuera.
-          Dale. Un gusto conocerlos a todos. – Nancy le agradeció y Gonzalo y yo no emitimos una palabra.
-          Chau Mia. – Saludó Gonza, casi echándola. No pude contener una carcajada por la expresión de la cara de él.
-          Chau Gonzalo – Respondió interesantemente como insinuando algo. Yo enarqué una ceja e hice una sonrisa falsa. Ella se retiró con Lautaro.
-          Nada simpática la chica. – Comentó Nancy.
-          Nada – Repetí yo.
-          Lautaro se merece algo mejor.
-          Realmente. – Afirmó Gonzalo.
En ese momento miré el reloj y eran las 20:30.
-          Me parece que yo también me voy a tener que ir.
-          ¿Te llevo?
-          No Gon, está bien, tomo un taxi. Vos dormí ¿Si?
-          Ufa, está bien.
-          Llamame cuando estés mejor.
-          Te llamo – Dijo y me besó sonriendo.
-          ¡Chau Nancy!
-          Chau mi amor, gracias.
-          ¿Gracias? – Preguntó Gonzalo desconcertado.
-          Si, gracias. Ella me avisó que estabas así.
-          Oh, gracias –  Respondió él, abrazando a Nancy.
-          De nada mi vida. Suerte Male.
-          Gracias, chau.
-          Chau.
Cerré la puerta tras mí y comencé a caminar. Cuando llegué al gran portón que daba a la calle, decidí caminar unas cuadras hasta el centro donde encontraría un taxi más fácilmente.
Mientras caminaba pensando en todo lo que me había pasado en el día, ya estaba llegando la plaza central, cuando de repente sentí que me agarraban de uno de mis brazos por la espalda mientras que una mano grande y pesada me tapaba la boca y opacaba mis gritos de terror.
-          ¡Dame todo lo que tenés! ¡Ahora! – Ordenó una voz muy grave.
Recordé que papá en estas situaciones decía “Cuando intenten robarte, dale todo, absolutamente todo lo que tengas y no pongas resistencia” Estas palabras siempre me habían parecido de un papá “cuida” pero en este momento me estaban sirviendo. En eso, sentí una punzada de dolor en el lado derecho de mi cara y mi labio inferior comenzó a sangrar. Mi asaltante me había pegado una cachetada.
Con la poca fuerza que me quedaba saqué mi celular del bolsillo de mi jean y lo tendí hacia cualquier lado. La misma mano que antes opacó mis gritos me arrebató el celular y por la misma fuerza arrancó un botón de mi camisa.
-          ¡Que buena que estás pendeja! Decí que estamos en el centro sino… ¡Lo que no te hacía! – Y comenzó a reír malvadamente al tiempo que corría hacia un callejón y me soltaba, dejándome caer al piso.
-          ¡Eh! ¡Para, enfermo! – Gritó al ladrón, una voz masculina a mis espaldas. El mismo volteó y al verlo corrió aún más fuerte.
Había quedado realmente shockeada, me quedé atónita parada en la vereda sin saber que hacer. Sentía que corría sangre en mi boca y a lo único que atiné fue a sentarme, porque estaba muy mareada, todo me daba vueltas.
-          ¿Estás bien? – Preguntó el misterioso hombre, yo balbuceé palabras inentendibles. - ¿Te podés parar?
Me ayudó a pararme y lentamente me guió hacia un auto rojo que parecía haber frenado de golpe cuando me vio.
-          Intentá subirte… Muy bien… ¿Dónde vivís? Te llevo a tu casa.
Supongo que le dije mi dirección porque arrancó el auto muy seguro de si mismo. Yo seguía sintiéndome mareada mientras pensaba que estas eran cosas que no me pasaban a mí. Eran cosas que veía en la televisión o escuchaba en historias que me parecían muy lejanas. Me miré el cuerpo detenidamente y me dije a mi misma
-          Malena, estás viva ¿Qué shock ni que shock? Solamente te robaron el celular ¡No intentaron matarte! – Pero mi cuerpo no reaccionaba
-          Bueno y eso es básicamente lo que pasa en la ciudad, es algo duro… - Al ver mi cara de desconcierto, mi acompañante hizo una mueca- ¿No estabas escuchando nada, no?
-          Eh…No…
-          Te entiendo, todavía estás atónita… Me presento… Me llamo Javier – Dijo sonriendo.
-          Eh… yo soy… Malena…
-          Malena… ¡Que lindo nombre! No es español… bah, vos tampoco tenés acento español.
-          No… yo…yo nací… en… Argentina… - Tartamudeaba en cada cosa que decía, estaba aterrada y temblaba.
-          Mirá que coincidencia, yo también aunque ahora estoy viviendo en Barcelona, sólo que vine a Madrid a hacer unos trámites.
Cuando llegamos a mi casa, mamá estaba enojada, pero al ver el estado de mi boca y que había llegado con un completo desconocido su expresión enfada cambió a preocupada. Nos hizo pasar y me abrazó afectuosamente, le indicó a Rosa, nuestra cocinera que traiga hielo para mi boca.
Javier les contó lo ocurrido mientras tomaba café que le había ofrecido mamá. Román bajó a ver que pasaba y también escuchó la historia. Yo no pronunciaba ni una palabra, estaba tapada con una frazada, tomando chocolate caliente con mucha azúcar mientras miles de cosas seguían pasando por mi cabeza y no podía olvidar lo ocurrido.
-          ¡Muchísimas gracias Javier! Salvaste la vida de mi hija.  
-          Solamente hice lo que debía. Ahora, debo irme urgentemente a Barcelona para mañana volver al trabajo. Acá les dejo mi número, cuando Male mejore me avisan.
-          Si, muchísimas, Muchísimas gracias – Repitió mamá. – Suerte, buen viaje. – Despidió a Javier acompañándolo hasta la puerta.
Román me abrazó mientras yo seguía sin mover un músculo ni emitir una palabra.
-          Male, me parece que tenemos que avisarle a Nancy y a Gonzalo.
-          Si, seguro. –Afirmó mamá y yo solo asentí con la cabeza, aún me sentía muy mal y completamente aturdida.
Mamá volvió al living donde estaba el teléfono y Román prendió la televisión, estaba en un canal de películas, era un callejón oscuro en el que había un hombre robusto vestido de negro tratando de atacar a una mujer. En ese mismo momento un escalofrío recorrió absolutamente todo mi cuerpo, sentí como perdía la fuerza en los músculos de todo el cuerpo y mi taza de chocolate caía sobre mis jeans. Seguidamente me desplomé en el suelo y perdí el conocimiento.

6 comentarios:

  1. Bueno, este capitulo tardó mucho porque estoy muy ocupada con todas las evaluaciones del colegio. Va dedicado a Camila Agustina B. que me llevó a publicarlo hoy, GRACIAS POR TU APOYO <3
    Y gracias a todos por leer, Paz :)

    ResponderEliminar
  2. :O Super interesante!!!!!!!!
    Sera que voy a ser tia? Jajajajaja ok,no demasiado temprano para esto! Super lindo como siempre Male tienes que subir mas seguido ya sabes que me engancho mucho con la nove.

    ResponderEliminar
  3. jamas comente tan rapido en mi vida, hace 10 min la subiste wow *.* me encanto el tema del robo, eso le dio kmo mas 'cosa' a la novela xD, presiento q javier va a terminar siendo un obstaculo en la relacion d gonza y male, muy bueno besoooos :)

    ResponderEliminar
  4. :OOOOOOOOO Me encantoooooooo!!! buenisimo male!!! extrañaba los capitulos! :) subilos mas seguido sabes que leemos tooooooooodos!! :D segui asi! esta buenisima la historia! :D

    ResponderEliminar
  5. ah me encanto male seguí así hacia tiempo que no comentaba y bueno hora aprovecho porq mucho tiempo yo no tengo .... bueno seguí así esta genial la nove besos ♥

    ResponderEliminar
  6. IDOLA IDOLA IDOLA!! No hay mas nada que decir que eso. Sos una genia! Me re encanto el capi! ♥ Gracias por lo qu comentaste en blog :) Ya tomé un desicion al respecto. Se verá dentro de poco... Suerte y besitos !

    ResponderEliminar