Abrí pesadamente los ojos y desperté. Estaba en una cama con sábanas blancas, que no eran las de mi habitación, miré a mí alrededor y era una habitación completamente monótona, blanca perfectamente limpia. Solo había en un rincón una mesa con una jarra reluciente de agua y un vaso. A la izquierda de la cama había una silla donde estaba el chico más lindo que había visto en toda mi vida durmiendo como un ángel. Me dio mucha ternura verlo así, entonces me quedé observándolo por un largo tiempo.
Él comenzó a abrir los ojos lentamente.
- ¿Para que estoy acá? ¿Para que mi novio se duerma y no me cuide? Así no.
- ¡Mi vida! – Me dio un beso en la frente. - ¡Te despertaste! ¿Cómo estás? – Dijo adormecido todavía, mientras se estiraba.
- Realmente no siento nada.
- Es normal.
- ¿Por?
- Porque hace casi un mes que estabas dormida
- ¿¿¡¡ENSERIO!!??
- No jajajaja.
- Enserio boludo. Jajajaja
- Harán dos horas más o menos.
- ¿Qué hora es?
- Once y media.
- ¿Y ya dormías?
- Es que cuando te fuiste me acosté pero no me pude dormir…
Anteriormente… (Narra Gonzalo)
Estaba acostado mirando el techo, pensando en Malena como siempre, cuando escuché que sonaba el teléfono abajo y nadie iba a atender. Mamá estaba en el taller, Lautaro había salido con “Mia” y papá estaba en una reunión, corrí lo más rápido que pude pero cuando llegué mamá había contestado.
Estaba por volver a subir pero escuché que mamá dijo:
- ¿A Malena? Ay, por dios.
- ¿Qué pasó? – Salté del primer escalón hasta la mesita del teléfono.
- ¿En ambulancia?
- ¿Malena? ¿Ambulancia?
- ¿A dónde? ¿A la clínica San Isidro?
- ¿Malena? ¿Ambulancia? ¿Clínica?
- ¡Gonzalo callate, entre vos que me hablas y Patri que llora no entiendo nada! – Ordenó tapando el teléfono con la mano. Volvió a ponérselo en el oído, escuchó algo y se lamentó. - Ay, pobrecita, mi vida. Gracias Patri, ¡Vamos para allá con Gonza!
- ¿Malena? ¿Ambulancia? ¿Clínica? ¿A dónde vamos? – Me imaginé lo peor.
- Aflojale a las preguntas y ponete un pantalón por dios. – Estaba en calzoncillos - Dale, ¡Te espero en el auto!
Corrí con todas mis fuerzas arriba, me puse un pantalón de buzo que encontré tirado, una remera blanca que también estaba tirada, agarré un par de botines en la mano y volví a correr hacia abajo, descalzo. En la escalera me lo encontré a Lautaro, corrí tan fuerte que ni lo vi, lo choqué y casi lo hago caer.
- ¡Eh! ¡Para, loco de mierda! ¿Qué pasó?
- Malena, ambulancia, clínica
- ¿¡EH!?
Volví a correr al auto y ahí estaba mamá esperándome. Ella arrancó rápidamente rumbo a la clínica y yo sin recuperar el aliento aún, pregunté:
- ¿Qué le pasó a Malena, mamá?
- Primero tranquilizate un poco hijo. – Yo di un largo suspiro para recuperar el aliento. – Bueno, a Male la asaltaron.
- ¿Eh? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Quiénes o quién fue el hijo de puta?
- Gonzalo, tranquilizate te dije. Cuando salió de casa, se fue caminando hasta el centro y ahí fue. Un hombre vio la escena y la llevó de nuevo a su casa. Dice Patri que estaba pálida y helada, ella le dio un chocolate caliente y se abrigó pero al rato se desmayó y la llevaron a la clínica.
- ¡No te lo puedo creer! ¡Yo soy el pelotudo! ¡Yo la tendría que haber acompañado!
- Bueno Gonza, tranquilo. Male ya está bien, está en observación, fue un bajón de presión por el susto nomás.
- Si querés que me tranquilice andá más fuerte y dejate de joder que quiero ver a Malena ya.
- ¡Gonzalo! ¡Hablame bien! – Ordenó mamá.
Levanté las piernas y me puse las rodillas cerca de mi tronco en el asiento del acompañante del auto de mi mamá.
- ¡Seguro que parecías un nene chiquito! Que te juego que hiciste pucherito y todo Jajajajaja, ¡Pagaría lo que fuera para ver tu cara! – Interrumpió Male
- Shhh… Callate y dejame terminar.
Apenas llegamos a la clínica, le pregunté a la chica de la entrada por Malena y corrí hacia la habitación que me indicó. Allí encontré a Patri y a Román sentados en la sala de espera.
- ¿Cómo está?
- Dormida – Dijo Patri entre sollozos. Yo abrí mis ojos grandes y Román me miró agitando la cabeza lentamente.
- Es una exagerada, le pusieron tranquilizantes porque estaba muy nerviosa y le tenían que hacer análisis.
- ¿Puedo verla?
- Nosotros no podemos, pero como vos sos Gonzal…
- Está bien, ya entendí. – Sabía que iba a decir “Gonzalo Higuaín” el que por ser famoso todo lo puede. Odio eso.
- Perdón.
En ese momento una enfermera salió del consultorio y dijo:
- Está diciendo Gonzalo, de dormida. – Mirando la tabla que llevaba.
- Soy yo.
- ¿Gonzalo? Entrá. – Al levantar la vista casi se cae. – ¡Ah! Gonzalo.
- Si.
- ¿Gonzalo? ¿Gonzalo Higuaín?
- Eh… si… ¿No conoce otro Gonzalo no? – Pregunté falsamente a Román y Patricia. A Román se le escapó una carcajada y Patri comenzó a reír fuertemente.
- ¡SILENCIO! – Dijeron las enfermeras del final del pasillo.
- ¡Tranquilas! Bueno, entonces, ¿Puedo entrar?
- Eh… si… obvio…
Entré a la habitación y vi a Malena dormida pero se movía bruscamente y repetía mi nombre. Le di un beso en la frente y se calmó. Me senté en la silla a su lado, siempre echándome la culpa de todo, muy mal hasta que me dormí.
(Vuelve a narrar Malena)
- ¿¡LA ENFERMERA SE BABEÓ POR VOS!?
- Jajajaja, tranquilizate. ¡Hasta internada sos tremenda!
- ¡Las enfermeras son tremendas que tratan mal a la internada! – Exclamé cruzando los brazos y haciendo pucherito
- ¡Mi amor! ¡Basta porque me dan ganas de romperte la boca de un beso y no puedo!
- ¡A mi también Gonzalo! Y no fue tu culpa que me asaltaran. Igual… ¿Cuándo me puedo ir?
- No se, habría que preguntarle a los doctores. – En ese momento vi a mamá y a Román espiando por el costadito de la puerta. - ¡Pasen!
Vi que mamá tenía los ojos rojos y surcos en la cara de tanto llorar y me preocupé bastante.
- Mi amor, ¿Cómo estás? ¿Te sentís mejor?
- Si mamá, no siento nada. Ósea, estoy normal.
- Ay, mi vida, te amo, te amo, te amo. – Comenzó a darme besos en la frente.
- Yo… yo también… Ma… mamá… me estás asfixiando…
- Ay, perdón mi amor. – Dijo alejándose. – Es que estoy taaaaaan feliz.
- Bueno, bueno, tranquila.
- ¿Asique estás mejor, linda? – Preguntó el novio de mamá.
- Si, si, gracias Román. ¿Cuándo me puedo ir?
- Ahora mismo si querés. – Afirmó el médico que acababa de entrar.
- Gracias J
- Los tutores, acompáñenme. – Mamá y Román se fueron de la habitación y nuevamente quedé sola con Gonzalo.
- Estamos solos. – Dijo agitando las cejas.
- No me tenés compasión ni cuando estoy internada ¡Por dios!
- Si vos supieras todo lo que sufrí por vos, mi vida.
- Ai, sos un tierno. Te besaría pero a mi misma me da asco mi labio. – Me miré en espejo del baño de la habitación. – Que hijo de puta.
- Son enferrrmos Male. ¿Qué querés hacerle? – Yo reí de cómo resaltó la R en enfermos.
- Gon, ¿Por qué mi mamá lloraba tanto? – Mientras me ponía mi jean.
- Porque estaba preocupada.
- Ai, ni que me fuera a morir. – Él se encogió de hombros y siguió guardando mi ropa sucia de leche con chocolate en un bolso mientras yo pensaba todo lo que significaba para mi mamá. Realmente era la única persona de su sangre que estaba aún con ella y su única hija.
Cuando llegamos a casa todos me trataron como una reina, como si no podría caminar, Gonzalo me llevó a mi habitación, yo me acosté y mamá y Román se despidieron pero ninguno de los dos dijo nada sobre la presencia de Gonza.
- Quedate conmigo. Por favor.
- Siempre mi amor. – Aseguró y se acostó a mi lado. Yo estaba cansadísima y me habían pasado muchas cosas hoy.
Me desperté con unos lengüetazos en mi cara, era Teo. Busqué a Gonzalo en mi cuarto y no lo encontré, me asusté un poco entonces me incorporé rápidamente, me peiné y me hice uno de mis rodetes al azar. Miré el reloj y eran las 10:30, había dormido bastante. En el momento que intenté abrir la puerta, Gonzalo la abrió primero y apareció con un desayuno gigante.
- Ay, ¡Me muero! ¡Sos un tierno Gonzalo!
- Gracias, gracias. – Agradeció falsamente como tirando besos a una “tribuna”
- Jajajajaja, siempre tan estúpido. – Dije y le di un beso en la mejilla.
- Y vos siempre tan sarcástica – Y entrecerró los ojos, mordiéndose el labio inferior.
- Te amo, te amo, te amo.
- ¡Nunca querés pelear! – Exclamó y dejó la bandeja del desayuno sobre mi tocador. Yo me miré al espejo y vi que mi labio se había hinchado un poco pero ya se estaba sanando la herida. - ¿Estás bien? – Preguntó porque yo había puesto cara de preocupada y me agarró de la cintura dándome vuelta atrayéndome hacia él, poniendo mi cara, casi sobre la suya.
- Algo. Tengo el labio re hinchado todavía.
- Yo te lo deshincho.
- ¡GONZALO!
- Dale, dale – Rogó haciendo pucherito.
- ¡Gonzalo…!
- ¿Por…?
- Ni se te ocurra
- Mmm… - Levantó una ceja e hizo una sonrisa de costado.
- Gon… - No me dejó terminar que ya me había besado. Fue un beso suave y muy reconfortante porque extrañaba mucho besarlo.
- ¿Viste?
- Sabía que lo ibas a hacer
- Perdoname, es que no me resisto a tus encantos, Mal
- Idiota, idiota, muy idiota.
- Shh, calladita sos más linda. – Lo miré con los ojos entrecerrados y me agaché a acariciar a Teo que estaba ahí, esperando a que yo le dé bolilla.
Desayunamos los dos juntos, hablando entusiasmadamente.
- ¡Me voy a cambiar! – Él se sentó en mi cama y cruzó las piernas y los brazos. – Ni pienses que acá.- Agachó la cabeza. – Sos tremendo, chau. – Busqué la muda de ropa, que consistía en una remera blanca que decía PLASTIC GIRL con brillitos, una pollera de jean y chatitas blancas con brillitos, que ya tenía preparada, fui al baño, me la puse y volví a mi habitación.
Volvimos a bajar y yo encendí la televisión. Gonzalo fue a acomodar la bandeja y yo me senté en el sillón. Cuando él llegó se acurrucó en el sillón contra mí y yo apoyé mi cabeza en su hombro.
Estuvimos un rato así hasta que comimos un almuerzo que encargamos en el delivery, y después de comer, volvimos al sillón a mirar televisión. En un momento mientras hacíamos esto sonó el timbre. Antes de abrir observé por la mirilla de la puerta y vi que era Cande.
- ¡Cande!
- ¡Male! ¿Cómo estás mi amor? ¡Tu mamá me contó lo que te pasó, hoy antes de irse!
- Si, si, estoy bastante mejor. Anoche si que estuve mal.
- Uh, bueno, mejor si estás bien.
- Can, te tengo que presentar a alguien.
- ¡Jodeme que está acá!
- Si, jajajaja.
Gonzalo estaba haciendo zapping en el sillón, al vernos se incorporó extrañado.
- Gonza, ella es Cande, mi amiga que te conté.
- ¿Candela?
- Gonzalo, ¿Todo bien?
- Si pero… vos sos… - Gonzalo parecía realmente extrañado.
Él comenzó a abrir los ojos lentamente.
- ¿Para que estoy acá? ¿Para que mi novio se duerma y no me cuide? Así no.
- ¡Mi vida! – Me dio un beso en la frente. - ¡Te despertaste! ¿Cómo estás? – Dijo adormecido todavía, mientras se estiraba.
- Realmente no siento nada.
- Es normal.
- ¿Por?
- Porque hace casi un mes que estabas dormida
- ¿¿¡¡ENSERIO!!??
- No jajajaja.
- Enserio boludo. Jajajaja
- Harán dos horas más o menos.
- ¿Qué hora es?
- Once y media.
- ¿Y ya dormías?
- Es que cuando te fuiste me acosté pero no me pude dormir…
Anteriormente… (Narra Gonzalo)
Estaba acostado mirando el techo, pensando en Malena como siempre, cuando escuché que sonaba el teléfono abajo y nadie iba a atender. Mamá estaba en el taller, Lautaro había salido con “Mia” y papá estaba en una reunión, corrí lo más rápido que pude pero cuando llegué mamá había contestado.
Estaba por volver a subir pero escuché que mamá dijo:
- ¿A Malena? Ay, por dios.
- ¿Qué pasó? – Salté del primer escalón hasta la mesita del teléfono.
- ¿En ambulancia?
- ¿Malena? ¿Ambulancia?
- ¿A dónde? ¿A la clínica San Isidro?
- ¿Malena? ¿Ambulancia? ¿Clínica?
- ¡Gonzalo callate, entre vos que me hablas y Patri que llora no entiendo nada! – Ordenó tapando el teléfono con la mano. Volvió a ponérselo en el oído, escuchó algo y se lamentó. - Ay, pobrecita, mi vida. Gracias Patri, ¡Vamos para allá con Gonza!
- ¿Malena? ¿Ambulancia? ¿Clínica? ¿A dónde vamos? – Me imaginé lo peor.
- Aflojale a las preguntas y ponete un pantalón por dios. – Estaba en calzoncillos - Dale, ¡Te espero en el auto!
Corrí con todas mis fuerzas arriba, me puse un pantalón de buzo que encontré tirado, una remera blanca que también estaba tirada, agarré un par de botines en la mano y volví a correr hacia abajo, descalzo. En la escalera me lo encontré a Lautaro, corrí tan fuerte que ni lo vi, lo choqué y casi lo hago caer.
- ¡Eh! ¡Para, loco de mierda! ¿Qué pasó?
- Malena, ambulancia, clínica
- ¿¡EH!?
Volví a correr al auto y ahí estaba mamá esperándome. Ella arrancó rápidamente rumbo a la clínica y yo sin recuperar el aliento aún, pregunté:
- ¿Qué le pasó a Malena, mamá?
- Primero tranquilizate un poco hijo. – Yo di un largo suspiro para recuperar el aliento. – Bueno, a Male la asaltaron.
- ¿Eh? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Quiénes o quién fue el hijo de puta?
- Gonzalo, tranquilizate te dije. Cuando salió de casa, se fue caminando hasta el centro y ahí fue. Un hombre vio la escena y la llevó de nuevo a su casa. Dice Patri que estaba pálida y helada, ella le dio un chocolate caliente y se abrigó pero al rato se desmayó y la llevaron a la clínica.
- ¡No te lo puedo creer! ¡Yo soy el pelotudo! ¡Yo la tendría que haber acompañado!
- Bueno Gonza, tranquilo. Male ya está bien, está en observación, fue un bajón de presión por el susto nomás.
- Si querés que me tranquilice andá más fuerte y dejate de joder que quiero ver a Malena ya.
- ¡Gonzalo! ¡Hablame bien! – Ordenó mamá.
Levanté las piernas y me puse las rodillas cerca de mi tronco en el asiento del acompañante del auto de mi mamá.
- ¡Seguro que parecías un nene chiquito! Que te juego que hiciste pucherito y todo Jajajajaja, ¡Pagaría lo que fuera para ver tu cara! – Interrumpió Male
- Shhh… Callate y dejame terminar.
Apenas llegamos a la clínica, le pregunté a la chica de la entrada por Malena y corrí hacia la habitación que me indicó. Allí encontré a Patri y a Román sentados en la sala de espera.
- ¿Cómo está?
- Dormida – Dijo Patri entre sollozos. Yo abrí mis ojos grandes y Román me miró agitando la cabeza lentamente.
- Es una exagerada, le pusieron tranquilizantes porque estaba muy nerviosa y le tenían que hacer análisis.
- ¿Puedo verla?
- Nosotros no podemos, pero como vos sos Gonzal…
- Está bien, ya entendí. – Sabía que iba a decir “Gonzalo Higuaín” el que por ser famoso todo lo puede. Odio eso.
- Perdón.
En ese momento una enfermera salió del consultorio y dijo:
- Está diciendo Gonzalo, de dormida. – Mirando la tabla que llevaba.
- Soy yo.
- ¿Gonzalo? Entrá. – Al levantar la vista casi se cae. – ¡Ah! Gonzalo.
- Si.
- ¿Gonzalo? ¿Gonzalo Higuaín?
- Eh… si… ¿No conoce otro Gonzalo no? – Pregunté falsamente a Román y Patricia. A Román se le escapó una carcajada y Patri comenzó a reír fuertemente.
- ¡SILENCIO! – Dijeron las enfermeras del final del pasillo.
- ¡Tranquilas! Bueno, entonces, ¿Puedo entrar?
- Eh… si… obvio…
Entré a la habitación y vi a Malena dormida pero se movía bruscamente y repetía mi nombre. Le di un beso en la frente y se calmó. Me senté en la silla a su lado, siempre echándome la culpa de todo, muy mal hasta que me dormí.
(Vuelve a narrar Malena)
- ¿¡LA ENFERMERA SE BABEÓ POR VOS!?
- Jajajaja, tranquilizate. ¡Hasta internada sos tremenda!
- ¡Las enfermeras son tremendas que tratan mal a la internada! – Exclamé cruzando los brazos y haciendo pucherito
- ¡Mi amor! ¡Basta porque me dan ganas de romperte la boca de un beso y no puedo!
- ¡A mi también Gonzalo! Y no fue tu culpa que me asaltaran. Igual… ¿Cuándo me puedo ir?
- No se, habría que preguntarle a los doctores. – En ese momento vi a mamá y a Román espiando por el costadito de la puerta. - ¡Pasen!
Vi que mamá tenía los ojos rojos y surcos en la cara de tanto llorar y me preocupé bastante.
- Mi amor, ¿Cómo estás? ¿Te sentís mejor?
- Si mamá, no siento nada. Ósea, estoy normal.
- Ay, mi vida, te amo, te amo, te amo. – Comenzó a darme besos en la frente.
- Yo… yo también… Ma… mamá… me estás asfixiando…
- Ay, perdón mi amor. – Dijo alejándose. – Es que estoy taaaaaan feliz.
- Bueno, bueno, tranquila.
- ¿Asique estás mejor, linda? – Preguntó el novio de mamá.
- Si, si, gracias Román. ¿Cuándo me puedo ir?
- Ahora mismo si querés. – Afirmó el médico que acababa de entrar.
- Gracias J
- Los tutores, acompáñenme. – Mamá y Román se fueron de la habitación y nuevamente quedé sola con Gonzalo.
- Estamos solos. – Dijo agitando las cejas.
- No me tenés compasión ni cuando estoy internada ¡Por dios!
- Si vos supieras todo lo que sufrí por vos, mi vida.
- Ai, sos un tierno. Te besaría pero a mi misma me da asco mi labio. – Me miré en espejo del baño de la habitación. – Que hijo de puta.
- Son enferrrmos Male. ¿Qué querés hacerle? – Yo reí de cómo resaltó la R en enfermos.
- Gon, ¿Por qué mi mamá lloraba tanto? – Mientras me ponía mi jean.
- Porque estaba preocupada.
- Ai, ni que me fuera a morir. – Él se encogió de hombros y siguió guardando mi ropa sucia de leche con chocolate en un bolso mientras yo pensaba todo lo que significaba para mi mamá. Realmente era la única persona de su sangre que estaba aún con ella y su única hija.
Cuando llegamos a casa todos me trataron como una reina, como si no podría caminar, Gonzalo me llevó a mi habitación, yo me acosté y mamá y Román se despidieron pero ninguno de los dos dijo nada sobre la presencia de Gonza.
- Quedate conmigo. Por favor.
- Siempre mi amor. – Aseguró y se acostó a mi lado. Yo estaba cansadísima y me habían pasado muchas cosas hoy.
Me desperté con unos lengüetazos en mi cara, era Teo. Busqué a Gonzalo en mi cuarto y no lo encontré, me asusté un poco entonces me incorporé rápidamente, me peiné y me hice uno de mis rodetes al azar. Miré el reloj y eran las 10:30, había dormido bastante. En el momento que intenté abrir la puerta, Gonzalo la abrió primero y apareció con un desayuno gigante.
- Ay, ¡Me muero! ¡Sos un tierno Gonzalo!
- Gracias, gracias. – Agradeció falsamente como tirando besos a una “tribuna”
- Jajajajaja, siempre tan estúpido. – Dije y le di un beso en la mejilla.
- Y vos siempre tan sarcástica – Y entrecerró los ojos, mordiéndose el labio inferior.
- Te amo, te amo, te amo.
- ¡Nunca querés pelear! – Exclamó y dejó la bandeja del desayuno sobre mi tocador. Yo me miré al espejo y vi que mi labio se había hinchado un poco pero ya se estaba sanando la herida. - ¿Estás bien? – Preguntó porque yo había puesto cara de preocupada y me agarró de la cintura dándome vuelta atrayéndome hacia él, poniendo mi cara, casi sobre la suya.
- Algo. Tengo el labio re hinchado todavía.
- Yo te lo deshincho.
- ¡GONZALO!
- Dale, dale – Rogó haciendo pucherito.
- ¡Gonzalo…!
- ¿Por…?
- Ni se te ocurra
- Mmm… - Levantó una ceja e hizo una sonrisa de costado.
- Gon… - No me dejó terminar que ya me había besado. Fue un beso suave y muy reconfortante porque extrañaba mucho besarlo.
- ¿Viste?
- Sabía que lo ibas a hacer
- Perdoname, es que no me resisto a tus encantos, Mal
- Idiota, idiota, muy idiota.
- Shh, calladita sos más linda. – Lo miré con los ojos entrecerrados y me agaché a acariciar a Teo que estaba ahí, esperando a que yo le dé bolilla.
Desayunamos los dos juntos, hablando entusiasmadamente.
- ¡Me voy a cambiar! – Él se sentó en mi cama y cruzó las piernas y los brazos. – Ni pienses que acá.- Agachó la cabeza. – Sos tremendo, chau. – Busqué la muda de ropa, que consistía en una remera blanca que decía PLASTIC GIRL con brillitos, una pollera de jean y chatitas blancas con brillitos, que ya tenía preparada, fui al baño, me la puse y volví a mi habitación.
Volvimos a bajar y yo encendí la televisión. Gonzalo fue a acomodar la bandeja y yo me senté en el sillón. Cuando él llegó se acurrucó en el sillón contra mí y yo apoyé mi cabeza en su hombro.
Estuvimos un rato así hasta que comimos un almuerzo que encargamos en el delivery, y después de comer, volvimos al sillón a mirar televisión. En un momento mientras hacíamos esto sonó el timbre. Antes de abrir observé por la mirilla de la puerta y vi que era Cande.
- ¡Cande!
- ¡Male! ¿Cómo estás mi amor? ¡Tu mamá me contó lo que te pasó, hoy antes de irse!
- Si, si, estoy bastante mejor. Anoche si que estuve mal.
- Uh, bueno, mejor si estás bien.
- Can, te tengo que presentar a alguien.
- ¡Jodeme que está acá!
- Si, jajajaja.
Gonzalo estaba haciendo zapping en el sillón, al vernos se incorporó extrañado.
- Gonza, ella es Cande, mi amiga que te conté.
- ¿Candela?
- Gonzalo, ¿Todo bien?
- Si pero… vos sos… - Gonzalo parecía realmente extrañado.
Bueno, ahora que ya está todo bien se vienen los problemas de pareja, ya que aparecen muchos personajes nuevos (Masculinos y femeninos) entre Malena y Gonzalo.
ResponderEliminarEste capitulo va dedicado a Maria Isabel, mi hello kitty para que no se ponga celosa, jajajajajaja, te amo tonta de mi corazón ♥
Espero que les guste :)
Hola si? Quiero decirte que me morí de amor por esta dedicatoria TAAAAAAAAAN HERMOSA considera que oficialmente volvimos jajajajajajajajaja (? Te amo mas totntita de mi vida ♥♥
ResponderEliminarPero bueno ya volviendo a la Nove esta SUPER interesante :O los nuevos personajes me intrigan un buen, quiero saber que va a pasar ya ya ya.
MUY BUEN CAPITULO, me encanto la verdad ♥ es mortaaal, este Gonzalo es rr romantico, osea- kiere estar al lado d male todo el dia, mas amor!!!! subi pronto el prox antes d q me agarre un infarto jajajaja xD besoooo :)
ResponderEliminarMee moriiiiiiiiiii ♥ esta buenisima, que Gonza tan tierno! :) un amor!! Segui asi que es lo mas ! un besito! ^^
ResponderEliminarLautaro, corrí tan fuerte que ni lo vi, lo choqué y casi lo hago caer.
ResponderEliminar¡Eh! ¡Para, loco de mierda! ¿Qué pasó? Malena, ambulancia, clínica
JAJAJAJAJA me es mucha gracias naa genial el capp male te pasas ;) y esa candela u.u igual mucho mucho amor hay y me gusta nada seguí asi besos cecii♥♥
Ahiiiiiiiiiiiiiiiiiiii pero que flor que capitulo que te mandaste che!!!!! Como te digo SIEMPRE sos una genia mal.Osea ni palabras tengo para describir... Osea... JAJAJAJA Espero el proximo con todas las ganas del mundo (?)
ResponderEliminarAdemas, me encantan los cambios en el blog. No se a vos, pero a mi me die que el fondo es muy igual a Male (La de la nove) No se por que JAJA
Un besito y suerte :)
Más hermooooooooooso él y todoooo <3
ResponderEliminarre linda :)
besosss