- - Ojalá que sigas bien en el cole, amor. – Dijo besándome – Nos vemos mañana. ¿Entonces pasas a verme a las 3?
- Paso mi vida. Nos vemos, te amo.
- Yo muchísimo más. ¡Suerte!
Subió a su lujosa camioneta negra y desapareció por la salida de mi barrio. Habíamos planeado que yo iría a la escuela, lo visitaría en su hora libre de la concentración y después vería el partido con Mamá, Román, Nancy, la mamá de Gonzalo, Jorge, el papá y Lautaro, el hermano. Este último causaba dudas en mi cabeza. Cuando conocí a Nancy, Lautaro me mandaba mensajes y me había encarado. Últimamente no estaba hablando mucho con él, pero cuando se enteró que Gonzalo y yo salíamos se puso triste y a los pocos días no me habló más, seguro que se había hecho ilusiones conmigo. Él no era un chico feo, era bajito para sus 18 años. Rubio de ojos celestes, al igual que su mamá y su hermano Nicolás. Obviamente estaba enamorada de Gonzalo pero todos los hermanos me parecían buenos mozos, él había salido a su papá, físicamente y futbolísticamente, y también a su hermano Federico, que jugaba en Colón de Santa Fe, el club de mis amores. Como ya no tenía más que hacer fui arriba, me bañé, me cambié, miré televisión un rato y me fui a dormir, mañana iba a ser un día muy largo y tenía que estar lista.
Me desperté a las 7:00 en punto con la canción Perfect Day de Lady Antebellum.
- Espero que hoy sea un Perfect Day – Pensé, escuchando atentamente la letra de la canción.
Era el día perfecto
Lo que yo daría si pudiera encontrar una manera de mantenerse
Perdido en este momento ahora
No preocupado por el mañana,
Cuando usted está viviendo ocupado en un día perfecto.
Me cambié alegremente y bajé casi corriendo las escaleras. Esperaba con ansias esta tarde. Fui al colegio y la mañana se me pasó volando. Trataba de esquivar a Anto lo más que podía para que no pueda preguntarme nada de Gonzalo, odiaba hacer esto ya que ella era mi única amiga en el colegio, pero para mi suerte tuvo una reunión en la cooperativa escolar entonces no la vi en toda la mañana.
Al salir del colegio, mientras esperábamos que nos vengan a buscar, Antonela me preguntó:
- Male, ¿Que vas a hacer esta tarde?
- Em.… No se, creo que voy a dormir, anoche me fui a dormir re tarde.
- Uh… que mal. Bueno, cualquier cosa llamame.
- Si mi amor.
- Al final… ¿Qué pasó con Gonzalo?
- Eh… - La pregunta que más temía – Solamente iba a ver al novio de mamá por unos trámites, viste que él es abogado…
- ¿No te le tiraste encima? Lo que estaba por diossssssss… - Insinuó babeándose, tuve ganas de matarla.
- Jajajajaja, no…pero…
En ese momento llegó mi mamá y me salvó.
- Me voy. – La saludé con un beso. – Cualquier cosa si me despierto temprano te llamo.
- Dale.
Llegamos a casa y mamá se cambió la elegante ropa del trabajo que llevaba puesta y se puso una remera deportiva verde opaco, un jean y unas chatitas negras. Además ató su pelo en una coleta que le quedaba muy femenina. Yo me saqué el uniforme y me puse mi remera del Real (La había comprado el primer día que supe que Gonza jugaba en este club, por internet y decía HIGUAÍN 20) un jean gastado clarito y mis Converse con corazones rojos. También me llevé una torerita roja por las dudas que me agarre frío en la cancha y mi morral, en el que puse maquillaje básico, mi celular, mi Ipod y mi cámara, por las dudas. Dejé mi pelo hasta la cintura, planchado, suelto y cuando estuve lista, partimos.
Cuando llegamos me encontré con mucha gente tratando de entrar al Santiago Bernabéu pero como mamá y yo teníamos unos pases VIP que Gonza nos había dado, entramos, mostrándoselos a un hombre vestido de traje completamente negro apenas llegamos.
Pregunté a varios hombres que se encontraban en los pasillos dónde estaban los jugadores y todos nos indicaban diferentes lugares. Realmente era grande y estaba completamente perdida, nunca había entrado a un estadio de fútbol, excepto al de Boca pero no era tan grande como este. Estaba completamente perdida. Le sugerí a mamá que no separemos para encontrar a Gonzalo o a su familia.
Caminé sola por esos pasillos donde de vez en cuando aparecía una que otra persona que me miraba con cara rara, pero al ver el pase, dejaban de mirarme. En un momento al final de un pasillo, vi posters gigantes con las caras de los jugadores, entonces no resistí al encanto de Gonza y le saqué una foto al poster. Un grupo de hombres que estaba allí me quedó mirando extrañado.
- Sin flashes, por favor – Imploró una voz conocida a mis espaldas.
- ¡Gonzalo! – Exclamé casi colgándome de su cuello.
- ¡Viniste mi amor!
- ¡Obvio! ¿Pensabas que te iba a dejar solo en la final del campeonato de verano? Ni loca.
- Ja, no sabía que supieras tanto.
- Soy una fan del Madrid desde que era chiquita (?
- No te creo nada.
- Bueno… desde que me enamoré de vos… - Dije, y los dos comenzamos a reír. Un día cuando estábamos hablando de nuestros sentimientos yo le expliqué que me había “enamorado” de él, desde el primer momento en que lo vi pero que alguien no se podía enamorar de otra persona con solo ver el aspecto físico que tenés que conocer profundamente a una persona para estar enamorada.
- Te amo taaanto mi vida. Sos muy importante para mí, ¿Lo sabías?
- Amo escucharte decir eso. – Estas son las partes en donde siento cosquillitas en el estomago pero el triple de estas sensaciones cuando él me besa.
Se escuchó un llamado por el altavoz. “CINCO MINUTOS”
- Creo que tengo que irme. Mou me va a matar.
- Andá tranquilo amor. Muchísima suerte. No te olvides que voy a estar ahí en la tribuna alentándote. ¡Te amo!
- Si mi vida. Yo también te amo mucho. – Dijo, me besó tiernamente y se retiró hacia los vestuarios.
Llamé a mamá y me encontré con ella en uno de los palcos. Jorge, Nancy y Lautaro estaban ahí, asique nos sentamos con ellos. Estábamos todos nerviosos porque el partido acababa de comenzar.
- Paso mi vida. Nos vemos, te amo.
- Yo muchísimo más. ¡Suerte!
Subió a su lujosa camioneta negra y desapareció por la salida de mi barrio. Habíamos planeado que yo iría a la escuela, lo visitaría en su hora libre de la concentración y después vería el partido con Mamá, Román, Nancy, la mamá de Gonzalo, Jorge, el papá y Lautaro, el hermano. Este último causaba dudas en mi cabeza. Cuando conocí a Nancy, Lautaro me mandaba mensajes y me había encarado. Últimamente no estaba hablando mucho con él, pero cuando se enteró que Gonzalo y yo salíamos se puso triste y a los pocos días no me habló más, seguro que se había hecho ilusiones conmigo. Él no era un chico feo, era bajito para sus 18 años. Rubio de ojos celestes, al igual que su mamá y su hermano Nicolás. Obviamente estaba enamorada de Gonzalo pero todos los hermanos me parecían buenos mozos, él había salido a su papá, físicamente y futbolísticamente, y también a su hermano Federico, que jugaba en Colón de Santa Fe, el club de mis amores. Como ya no tenía más que hacer fui arriba, me bañé, me cambié, miré televisión un rato y me fui a dormir, mañana iba a ser un día muy largo y tenía que estar lista.
Me desperté a las 7:00 en punto con la canción Perfect Day de Lady Antebellum.
- Espero que hoy sea un Perfect Day – Pensé, escuchando atentamente la letra de la canción.
Era el día perfecto
Lo que yo daría si pudiera encontrar una manera de mantenerse
Perdido en este momento ahora
No preocupado por el mañana,
Cuando usted está viviendo ocupado en un día perfecto.
Me cambié alegremente y bajé casi corriendo las escaleras. Esperaba con ansias esta tarde. Fui al colegio y la mañana se me pasó volando. Trataba de esquivar a Anto lo más que podía para que no pueda preguntarme nada de Gonzalo, odiaba hacer esto ya que ella era mi única amiga en el colegio, pero para mi suerte tuvo una reunión en la cooperativa escolar entonces no la vi en toda la mañana.
Al salir del colegio, mientras esperábamos que nos vengan a buscar, Antonela me preguntó:
- Male, ¿Que vas a hacer esta tarde?
- Em.… No se, creo que voy a dormir, anoche me fui a dormir re tarde.
- Uh… que mal. Bueno, cualquier cosa llamame.
- Si mi amor.
- Al final… ¿Qué pasó con Gonzalo?
- Eh… - La pregunta que más temía – Solamente iba a ver al novio de mamá por unos trámites, viste que él es abogado…
- ¿No te le tiraste encima? Lo que estaba por diossssssss… - Insinuó babeándose, tuve ganas de matarla.
- Jajajajaja, no…pero…
En ese momento llegó mi mamá y me salvó.
- Me voy. – La saludé con un beso. – Cualquier cosa si me despierto temprano te llamo.
- Dale.
Llegamos a casa y mamá se cambió la elegante ropa del trabajo que llevaba puesta y se puso una remera deportiva verde opaco, un jean y unas chatitas negras. Además ató su pelo en una coleta que le quedaba muy femenina. Yo me saqué el uniforme y me puse mi remera del Real (La había comprado el primer día que supe que Gonza jugaba en este club, por internet y decía HIGUAÍN 20) un jean gastado clarito y mis Converse con corazones rojos. También me llevé una torerita roja por las dudas que me agarre frío en la cancha y mi morral, en el que puse maquillaje básico, mi celular, mi Ipod y mi cámara, por las dudas. Dejé mi pelo hasta la cintura, planchado, suelto y cuando estuve lista, partimos.
Cuando llegamos me encontré con mucha gente tratando de entrar al Santiago Bernabéu pero como mamá y yo teníamos unos pases VIP que Gonza nos había dado, entramos, mostrándoselos a un hombre vestido de traje completamente negro apenas llegamos.
Pregunté a varios hombres que se encontraban en los pasillos dónde estaban los jugadores y todos nos indicaban diferentes lugares. Realmente era grande y estaba completamente perdida, nunca había entrado a un estadio de fútbol, excepto al de Boca pero no era tan grande como este. Estaba completamente perdida. Le sugerí a mamá que no separemos para encontrar a Gonzalo o a su familia.
Caminé sola por esos pasillos donde de vez en cuando aparecía una que otra persona que me miraba con cara rara, pero al ver el pase, dejaban de mirarme. En un momento al final de un pasillo, vi posters gigantes con las caras de los jugadores, entonces no resistí al encanto de Gonza y le saqué una foto al poster. Un grupo de hombres que estaba allí me quedó mirando extrañado.
- Sin flashes, por favor – Imploró una voz conocida a mis espaldas.
- ¡Gonzalo! – Exclamé casi colgándome de su cuello.
- ¡Viniste mi amor!
- ¡Obvio! ¿Pensabas que te iba a dejar solo en la final del campeonato de verano? Ni loca.
- Ja, no sabía que supieras tanto.
- Soy una fan del Madrid desde que era chiquita (?
- No te creo nada.
- Bueno… desde que me enamoré de vos… - Dije, y los dos comenzamos a reír. Un día cuando estábamos hablando de nuestros sentimientos yo le expliqué que me había “enamorado” de él, desde el primer momento en que lo vi pero que alguien no se podía enamorar de otra persona con solo ver el aspecto físico que tenés que conocer profundamente a una persona para estar enamorada.
- Te amo taaanto mi vida. Sos muy importante para mí, ¿Lo sabías?
- Amo escucharte decir eso. – Estas son las partes en donde siento cosquillitas en el estomago pero el triple de estas sensaciones cuando él me besa.
Se escuchó un llamado por el altavoz. “CINCO MINUTOS”
- Creo que tengo que irme. Mou me va a matar.
- Andá tranquilo amor. Muchísima suerte. No te olvides que voy a estar ahí en la tribuna alentándote. ¡Te amo!
- Si mi vida. Yo también te amo mucho. – Dijo, me besó tiernamente y se retiró hacia los vestuarios.
Llamé a mamá y me encontré con ella en uno de los palcos. Jorge, Nancy y Lautaro estaban ahí, asique nos sentamos con ellos. Estábamos todos nerviosos porque el partido acababa de comenzar.
Ame el regreso de mi novela favorita del mundisimo <3 <3
ResponderEliminarAhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh perdon perdon perdon! Pense que ya no subias mas y me re colgue!!!!!!!!!!!!!!!! Pero veo que volviste con todo che!! ♥.♥
ResponderEliminarMe encanta maaaaaaal esta nove! Espero que pases por mi blog. Besos!!!
ME ENCANTAAAAAAA TU NOVEEEEEEE♥ Gracias a dios volviste, la extrañaba un monton :( Seeeguila y pasate (:♥
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